VAIVENES DE LA CRISIS.

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Mariel Fornoni: «Los vaivenes del humor social parecen ser directamente proporcionales a los dos ejes claves de gestión del Gobierno: el manejo de la economía y la gestión de la pandemia.

Los magros resultados alcanzados en ambos, la crisis económica general por un lado y el aumento en el número de contagios y muertes por el otro, ha generado un aumento del malhumor social y, lo que es peor, un quiebre de expectativas a futuro.

Nuestro último trabajo nacional terminado hace dos días refleja que un 73% de la gente cree que la situación económica está peor que hace un año y 63% cree que va a estar peor aún en los próximos meses. Además, casi 7 de cada 10 consideran que las nuevas restricciones aumentarán la pobreza y la desigualdad social.

También la confianza está en crisis y 6 de cada 10 no tienen confianza en que el Gobierno nacional pueda resolver la crisis sanitaria ni la crisis económica y tampoco creen que puedan implementar un plan de vacunación exitoso.

La incertidumbre y desconfianza de la sociedad impacta sin duda en la valoración sobre la gestión de gobierno, donde hoy Alberto Fernández encuentra su piso histórico de aprobación: 33,6%. Se encuentra muy lejos del 60% que cosechaba hace apenas poco más de un año y donde 7 de cada 10 aprobaba las restricciones y las medidas del Gobierno frente a la crisis sanitaria.

Hay otros elementos que deberíamos incluir en el análisis y que tiene que ver con la grieta que separa a la sociedad, que cuando parece que podría cerrarse (como al inicio de la pandemia), se abre con más profundidad.

Frente a cada uno de los temas y preocupaciones de la gente las visiones a cada lado de la grieta son antagónicas. Por ejemplo, la percepción sobre la corrupción divide oficialismo y oposición; lo mismo sucede con la percepción sobre la economía, sobre la crisis sanitaria, sobre la presencialidad escolar y casi sobre cualquier tema que se abra a debate.

Esto sin duda complica la gobernabilidad y quita credibilidad a la aplicación de medidas por parte de cualquier gobierno.

Es necesario que los argentinos podamos romper con este círculo vicioso que genera la polarización frente a cada contienda electoral. Lo que parece ser funcional electoralmente para los dirigentes es lo que termina separando cada vez más a la sociedad y que a su vez termina complicando la gobernabilidad.

Estamos a cuatro meses de enfrentar una nueva elección de medio término con muchas más incertidumbres que certezas.

El oficialismo llega complicado por la situación general, un nivel de aprobación que sigue bajando y un liderazgo socavado desde dentro de su mismo espacio político. ¿Se animará el peronismo a enfrentar al kirchnerismo?

La oposición busca definir su liderazgo en medio de aspiraciones diversas para el 2023. ¿Se animará a renovarse y a romper con la ilusión permanente de resolver sus problemas recurriendo nuevamente a la polarización?

Y una pregunta más, central: ¿hubiera sido diferente la historia reciente si los líderes se hubieran animado a ver más allá de la resolución de sus problemas del corto plazo?»

 

 

*Directora de la consultora Management & Fit, Doctora en Economía.