UNA SOCIEDAD HIPÓCRITA

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Por: Luis Tonelli. La extensa luna de miel de CAMBIEMOS con los medios de comunicación ha llegado a su fin. Pero la relación no parece encaminarse hacia el típico matrimonio con sus momentos buenos y sus momentos difíciles. Amenaza más bien a divorcio prematuro, incluso poniendo en duda la credibilidad de los periodistas: ¿resulta que antes estaba todo bien, y de repente, esta todo mal?
De todas maneras, como el mismo Durán Barba enseña, el público soberano no se hace preguntas “tan” sofisticadas, y en cambio reacciona emocionalmente. Los escándalos buscan precisamente eso, provocar una reacción inmediata que cambie radicalmente la opinión que se tiene de alguien. Hay escándalo precisamente cuando uno considera a una persona el promotor de algo bueno, y de repente, se descubre lo contrario, que en realidad es adalid de una causa mala. Así, lo que provoca el rechazo y el odio no es solo el mal hecho, Si no, la sensación de defraudación, de traición a la inocencia, de engaño. Cosa que es muy difícil de reparar una vez producida, aunque se demuestre que se trataba de información falsa.
El escándalo es el modo en que la prensa -en general- ha pasado a la oposición. Algunos medios más que otros, pero todos haciéndose eco finalmente de las noticias. Y por eso, el impacto crítico es tan poderoso. No son solo opiniones críticas “funcionales”: por las dificultades en cumplir con las metas inflacionarias; por la poca reactivación de la economía en el rango medio del consumo, etc.
Son bombas de profundidad ad hominen, destinadas a destruir la confianza en el funcionario en cuestión y de allí, afectar a la credibilidad de todo el gobierno. Y esto es una movida generalidad.  De repente, varios ministros están bajo fuego, por cuestiones que difícilmente sorprendan a la prensa, pero que la prensa conoce que sorprenderán al ordinary people.
El periodismo especializado sabe que es imposible encontrar a alguien que se dedique a manejar flujos de inversiones y capitales y que no utilice el mecanismo de las off shores. Por supuesto que la opinión pública y muchos periodistas confunden un paraíso fiscal con las cuentas no nóminadas, y todo con delito. Muchos optan por un argumento crítico igualmente devastador: es legal pero no es ético. La última encuesta del GOP demuestra que muchos piensan así.
Por el otro lado, la opinión pública se divide casi por mitades iguales al considerar si tener el dinero en una off shore es un impedimento para ser funcionario público.
“Que sea legal pero no ético”, es discutible, ya que finalmente es un gobierno en un mundo capitalista, y en este, la ética de alguien que se dedica a “vender y a comprar dinero, para intentar valorizarlo a futuro” (función imprescindible en las sociedades capitalistas) pasa también por encontrar las formas legales de obtener el máximo beneficio. Sería como criticar a un mago porque hace trucos que engañan a la gente.
El otro aspecto que se crítica es que los funcionarios tienen dinero en el exterior. Pero por el otro lado también se critica al gobierno de que no atrae las inversiones en la medida que había prometido. Hay claramente un contrasentido importante aquí. ¡Los inversores extranjeros pueden se consecuentemente atacados en sus países de origen de fugar su dinero y tenerlo en el exterior! ¿o está bien ser patriotas en el caso argentino, y vende patrias en el resto del mundo?.
El capitalismo global se caracteriza porque toda plaza interesante para invertir esta solo a un click de distancia, y los países (incluso las regiones y las ciudades) compiten por atraer esa masa de dinero. Alguien que se dedica profesionalmente a mover dinero, alguien que es un capitalista, precisamente busca profesionalmente esas plazas de inversión, estén en el país o estén en la Conchinchina.
También está la cuestión del blanqueo. Pero los funcionarios aludidos, al aprovechar el blanqueo -no estando en el Gobierno en ese momento- han traído el dinero a la Argentina, en vez de plegarse a blanqueos propuestos en otros países. Recientemente, México, Chile, Indonesia, Italia, Portugal e India, entre otros, sancionaron una legislación de perdón fiscal -incluso más benévola en algunos países que en la Argentina-.
Que sea dinero en negro obviamente habla de una evasión previa, pero en un país cuya economía ha estado en negro durante décadas  a veces orillando el 40%, no puede sorprender a nadie que quien se dedica a manejar y generar dinero no tenga parte de ese dinero producto de la evasión fiscal. En ese punto, la sociedad argentina, ya que criticamos a los funcionarios, no deja de ostentar característicamente altos niveles de hipocresía (y los medios son parte importante y típica de la sociedad argentina. Las empresas mediáticas en el país han utilizado profusamente los paraísos fiscales).
Queda una última cuestión: si banqueros y traders están naturalmente asociados con estos instrumentos tan denostados en la opinión pública, ¿no tendría el Presidente que haber optado por otro tipo de colaboradores?. Y aquí la cuestión no es sencilla: dirigir las finanzas o el gasto en el país demanda de un expertise que solo dan años de actividad privada o de función pública. La visión del PRO, asociada en no menor parte a su llegada al poder, captó adhesiones importantes por promover la renovación de la política por la llegada de personalidades relevantes del ámbito privado. Siempre lo que en un punto es valorado, también tiene su contracara negativa.
En realidad, detrás de todo esto hay dos cosas muy relevantes: una, que todas las críticas arrecian cuando las cosas no andan muy bien, realimentándose la mufa (y esto es aprovechado por los medios para ganar poder, o promover sus intereses). La segunda, y esta es una cuestión fundamental, que el modo de reclutamiento más eficiente de técnicos para la gestión pública en el mundo son los partidos políticos. Es importante fortalecerlos. Pero los partidos políticos tienen en la opinión pública casi la misma opinión negativa que las off shore! Vox populi. Vox dei.