UNA ENTREVISTA ÚNICA: “GUZMÁN BATE LA JUSTA”

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 La recurrencia a los escritos del señor Verbitsky se deben al interés provocado por la visión de este escritor y periodista. Su relación y apego político a Cristina Kirchner y al Presidente potencian su pensamiento. El contenido de su revista El cohete a la luna es necesario para quienes requieren un conocer amplio de la realidad.  

 

-Guzmán manifestó su apoyo explícito al impuesto sobre las grandes fortunas en el que están trabajando los diputados Máximo Kirchner y Carlos Heller. Dijo que lo había analizado en detalle, que sólo afectaría a 11.000 personas con patrimonios de por lo menos dos millones de dólares y que se avanzaría al respecto en los próximos días. También sostuvo que es imprescindible una reforma profunda del sistema financiero.

-Con el tono suave con que afirma las cosas más duras, reiteró que no hay margen para más austeridad, ajuste y anunció que también deberá reprogramarse la deuda con el FMI, que la Argentina no está en condiciones de pagar. Estas reformas son necesarias, dice, porque durante décadas las reglas del juego no han sido escritas por los pueblos sino por el poder financiero internacional y son funcionales a ese poder y no a las necesidades de la sociedad, donde se acentuó la desigualdad.

-La carta orgánica del Banco Central enmendada en 2012, cuando su actual presidente Miguel Pesce era el vice de Mercedes Marcó del Pont, suministra herramientas regulatorias… ante una pregunta específica, Guzmán no descartó que también se deba modificar la ley de entidades financieras, sancionada por el dictador Jorge Videla y su ministro José Martínez de Hoz en febrero de 1977. Esa ley fue la base del proceso de apertura, desregulación, endeudamiento masivo y valorización financiera del capital.

-…Guzmán enunció una meta que podría traducirse en la pesificación del endeudamiento, dado lo nocivo de la deuda en dólares que se espiralizó durante el gobierno anterior y sostuvo la necesidad de crear activos de inversión en pesos que sean más atractivos que las letras del Banco Central. Pero descartó la posibilidad de que las provincias emitan sus quasimonedas como hace dos décadas.

-Desde el ministerio se planteó que fuera off the record, porque había cuestiones confidenciales que no podían revelarse en plena negociación, pero el Cohete no lo aceptó. Con una flexibilidad que agradecemos, Guzmán aceptó que fuera una entrevista abierta sin limitaciones. Él sería dueño de sus respuestas y de los silencios que considerara necesarios.

El jueves por la mañana leí un artículo de Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart, que postulan suspender los pagos de la deuda externa de los países que necesitan los recursos para otra cosa. Por la tarde ustedes presentaron la propuesta a los acreedores.- así arrancó Verbitsky

—El coronavirus afecta a todo el mundo. Pero la Argentina ya enfrentaba una carga de deuda insostenible. Necesitaba un proceso profundo de reestructuración de su deuda ya antes del coronavirus. Las urgencias se profundizan y se hace inevitable seguir el camino que estamos siguiendo. Hoy el mundo necesita todos los recursos para políticas públicas que respondan a los desafíos sin precedentes que plantea esta pandemia. Pagar deuda a los acreedores, para países que tienen fuertes restricciones de recursos no tiene sentido. Sería empeorar la situación e implicaría dejar condiciones muy nocivas para cuando termine el coronavirus. Haría muy difícil la recuperación, no sólo por la vulnerabilidad de grandes sectores de la sociedad sino también porque empieza a haber destrucción de empresas. Y se necesita preservar el saber hacer de esas empresas. A eso deben destinarse los recursos, no a hacer pagos de deuda.

– Lo que estamos planteando no es solamente no pagar por este año o el próximo, sino una reestructuración de deuda integral. La Argentina entra en unos costos de financiamiento que son prohibitivos porque ha tomado deuda a tasas que hoy no puede enfrentar. Hemos buscado la mejor combinación entre quita de capital y quita de intereses. Al fin y al cabo, lo que importa es cuánto se paga…

—La Argentina no podía pagar nada, porque estaba viviendo una crisis macroeconómica, social y de deuda muy profunda antes del coronavirus. No es que podíamos pagar algo antes y no podemos ahora. Ya no podíamos. Y estamos proponiendo no pagar nada en los próximos tres años y un cupón del 0,5% en 2023. Es lo mismo que se hubiese propuesto antes del coronavirus:

—Sobre la ley de Nueva York son aproximadamente 300 millones de dólares. Con la deuda en dólares bajo ley local la idea es darle un tratamiento equitativo respecto al que se le da a la deuda en dólares con ley extranjera. Con la deuda en pesos se busca que el país recupere la capacidad de tener un mercado de deuda pública en pesos, que la Argentina deje de endeudarse en dólares. Endeudarse en dólares es algo nocivo…

—Endeudarse en dólares tiene riesgos siempre. Si los dólares se destinasen a aumentar la capacidad productiva de aquello que genera dólares, sería sostenible. Pero siempre hay un riesgo. Lo saludable es que los países tomen deuda en su propia moneda. Lo vemos con los países vecinos que también sufren el coronavirus, pero no están teniendo problemas de deuda externa. Los que tienen problema son los que se endeudaron en dólares, como Ecuador y nosotros, y ya nos pasaba antes del coronavirus. Esto es parte de un problema integral que queremos cambiar, que es la forma en que operan los bancos y el sistema financiero. Hay una situación anómala desde 2002, cuando se crearon las LEBACs, porque en un contexto de default no era posible intervenir vía deuda del Tesoro. En los últimos cuatro años se profundizó un esquema en el cual los depósitos que en un mundo normal deberían canalizarse hacia la inversión productiva, los bancos se los prestan al Banco Central, que termina emitiendo para pagar intereses altísimos, ahora por las LELIQs. No se cumple el objetivo de que los bancos canalicen el ahorro en inversión.

—El desarme de las LELIQs que intentó el Banco Central en las últimas semanas tenía justamente el objetivo de que los bancos prestaran ese dinero a las empresas. Pero lo que creció fue el Contado con Liqui. Ahí hay un problema serio con los bancos.

 

—Hay dos cuestiones distintas. Esto es un proceso que la Argentina debe transitar. No se hace en un día. El país tiene que recuperar condiciones para que la función del sistema financiero sea canalizar el ahorro en inversión, ya sea pública o privada productiva. Lo que venía ocurriendo es que se considera a la deuda del Tesoro como riesgosa y por lo tanto se hace difícil que aquella liquidez que no absorbe el Banco Central termine yendo a la deuda del Tesoro que pueda ser utilizada para financiar políticas públicas. Hay que recuperar el mercado de deuda pública del Tesoro en pesos, y ese también es un proceso, no son los bancos los que lo operan…

(“Son sus clientes a través de los bancos.” Acota Verbitszky)

  • Si por miedo al Contado con Liquidación no avanzamos en reformas necesarias para cambiar la estructura económica argentina, no vamos a sentar condiciones para un desarrollo…

Yo por el contrario creo que este es el momento de abordar cambios de fondo. Una cosa que me preocupa es que la negociación de la deuda en pesos implica una relación estrecha con Bancos y Mercados Argentinos (BYMA), cuyo vicepresidente hasta este año fue Nicky Caputo. ¿No hay un cierto grado de ingenuidad en pensar que uno puede llevarse bien con semejantes tiburones?- Pregunta Verbitsky.

—No es cuestión de llevarse bien o mal. Hay una realidad, el mercado de la deuda pública en pesos ya sufrió fuertes pérdidas. Hubo una devaluación muy fuerte, y eso hizo que junto al cepo haya habido un tratamiento duro. Es cuestión de desarrollar ese mercado porque la Argentina lo necesita, más allá de los nombres. Además, no se trata de un solo grupo. Se apunta a que haya demanda por algo que la Argentina necesita como fuente de financiamiento en su moneda, que sea una demanda más amplia, y ese es un proceso que hay que transitar.

—¿Qué necesidad, posibilidad y conveniencia hay en este momento de abordar temas de fondo como la modificación de la ley de entidades financieras de 1977, para enfrentar con mayor autoridad desde el Estado la relación compleja con los bancos, que no han sido colaboradores en los momentos más difíciles para la economía argentina?

—Toca hacer y necesitamos hacer un número importante de reformas y ese es el camino que emprendimos. En cuanto a la forma y al cómo, los detalles se irán anunciando, pero efectivamente apuntamos a tener un sistema financiero que funcione de una manera distinta, con bancos que tengan otras reglas del juego, con condiciones monetarias y financieras distintas. Lo que hablábamos de las LELIQs, en que la tasa de política monetaria está tan arriba de lo que paga el Tesoro y el negocio básico de los bancos es favorecer la especulación, tiene que cambiar. Y estamos trabajando para cambiarlo.

Para eso, ¿basta con la Carta Orgánica del Banco Central reformada en 2012 o requiere tocar también la ley de entidades financieras?

—Esos detalles, llegado el caso y con los cuidados oportunos se van a ir anunciando. Cuando se trata de medidas que requieren certidumbre las vamos comunicando por escrito. Pero efectivamente el principio básico es que tengamos un sistema financiero que canalice los ahorros de la gente en inversión y no los use para especular y generar renta financiera.

—Esto ocurrió durante las tres presidencias de Perón, justamente hasta esa ley de entidades financieras de Martínez de Hoz. Otro tema en el que has tenido intervención es el impuesto a las grandes fortunas que plantean los diputados Kirchner, Yasky y Heller. Luego de la reunión que el Presidente y vos mantuvieron con Kirchner y Heller, Alberto hizo un pronunciamiento claro de apoyo a la idea de buscar capacidad contributiva allí donde la hay. ¿Cuál es tu visión?

—Es un proyecto que tiene nuestro apoyo, hemos estado analizándolo en detalle. Y corresponde. Es un impuesto por única vez que afecta aproximadamente a 11.000 personas, de una posición patrimonial muy fuerte, en un momento en que se necesitan recursos para financiar políticas de Estado absolutamente necesarias para lidiar con un desafío que no tiene precedentes. En esa línea se avanzará en los próximos días. Estamos hablando de millones de dólares.

Es decir, más de 2 millones de dólares.

—Correcto.

—El plural, millones, es por lo menos dos. Pero también pueden ser 15.

—Correcto. Tiene que ser mayor a uno.

(CONTINUARA)

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