UN TAL SEÑOR HERNÁNDEZ

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Tal vez las tensiones que azotan al país sean la razón por la cual  el clan político argentino haya observado a fondo al caso colombiano. Y que no hayan analizado al candidato Rodolfo Hernández, quien tiene fuertes posibilidades de asumir la presidencia, luego de un muy favorable ballottage.. Nadie presumió que este hombre sin partido político y sin grandes apoyos empresarios podía sacudir al gran favorito, el izquierdista Gustavo Petro. Y más aún que Angel Beccassino, argentino afincado en Bogotá desde hace 30 años, sea el cerebro detrás del probable presidente de Colombia.

Con un presupuesto reducido, el 10% de las otras campañas, sufragado por el propio candidato que no cuenta ni con partidos ni con grupos económicos a sus espaldas, Hernández hizo maravillas. “Eso nos llevó a tomar dos caminos: las redes sociales y la calle, no la de los grandes mítines, sino la de hablar con la gente, a pie de calle. La forma de ser de Rodolfo es muy atractiva para la gente, siente que tienen un amigo con quien compartir sus dramas” dice su asesor.

Hernández obtuvo el 28% y casi seis millones de votos, en un entorno marcado por el cansancio ante la clase política tradicional en un país con casi 20 millones de pobres.

“Novedad y claridad” -dice Beccassino. “Esas son las virtudes que han llevado a  Hernández hasta el ballottage, al que acudirá subido al barco del cambio y la unión del país.. Rodolfo no participó en los debates de la última semana porque se habían convertido en peleas callejeras de esquinas de barrio”..

Beccassino revela cuáles son sus condiciones para trabajar con un político. “Yo no trabajo para cualquier candidato. Necesito sentir que la persona con la que voy a trabajar puede aportar la idea de la sociedad en la que me gustaría vivir. Hay algo de uno mismo, de su proyecto de mundo, que tiene que estar en juego en lo que uno sienta con ese candidato”, precisó el estratega, que reniega de la palabra gurú: “No hay que disfrazarse de lo que no es”, añade Beccassino, porque sería incompatible, según su criterio, con transmitir seguridades “que solo podemos transmitir si estamos diciendo verdades”.

. “Quien toma la iniciativa captura la atención. Y esa iniciativa no es ideológica, es más coyuntural que de fondo. La estimulación de la atención de la gente y sostenerla, lo más difícil, es lo que va determinando el estado de las cosas. Ahí es donde pasa a ser más funcional la presencia del asesor, consultor o consejero”

“Tengo una línea en el trabajo con políticos que es no disfrazarlos. Tomo lo que hay y trabajo con ese material. Sé la fuerza que tiene como persona, no es dogmático. Muy de decir las cosas francamente, al pan pan y al vino vino. Eso es un potencial muy grande.”

“En un momento en que predomina el simulacro en la campaña, cuando se deforma la información y se arman coros mediáticos para generar tendencias, dice las cosas como siente que son. Se le percibe como un hombre que no se está disfrazando de mono siendo una jirafa. Al revés de lo que pasa en el uso de la información manipulada, el candidato va a jugar con la verdad desnuda.”

“El segundo elemento es la verdad de su lectura de las cosas. Puedes tener los más grandes proyectos, pero si en la ejecución o en la investigación que se hace para implementarlos hay corrupción, hay arreglos de la contratación, hay peajes que se pagan para acceder a un contrato, evidentemente se le está mordiendo una posibilidad grande a ese proyecto. Rodolfo señala los grandes problemas, el robo, la politiquería y luego otra cosa, que es el drama de un país donde no hay empleo, se pasa hambre y como, a mediados de los 90, se desestimuló la producción del campo hasta matar al campo y, por el otro lado, como se sustituyó la incipiente industria nacional. Él lo que plantea es una reingeniería de la industria nacional, reindustrialización del país y del campo.”

“Hay que lograrlas al sacar de encima el peso que tiene hoy la burocracia del presupuesto nacional, liberar esos costos para invertir en otras cosas. Tiene una frase de que ‘si no se roba, la plata alcanza’, también si no se desperdicia. Roland Barthes hablaba de que la lucha por el poder era la lucha por el sentido común. Lo que él está poniendo en juego es un nuevo sentido común, que en realidad la gente lo captura porque es elemental.”

En verdad el Caso Colombia exige una lectura cuidadosa. Y tal vez más de una.