UN FRENTE UNIDO

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Ferdinand Amunchásteguy. La situación no parece serenarse y en el aire se perciben las tensiones de aquellos temas que sólo convocan a ciertos sectores de nuestra sociedad. Bien podría coincidirse con las expresiones de J Grabois – con el que no siempre se puede compartir la visión- en el sentido de que el porcentaje de individuos que se encuentran sumidos en la pobreza, poca atención dispensan a temas que resultan ajenos a sus necesidades urgentes.

La mitad de los Argentinos, no sienten preocupación por el sistema de justicia y su forma de interactuar con los restantes Poderes de la República, es más, posiblemente tampoco les preocupe que ocurre con los demás, ya que su necesidad primaria es la que deben sobrellevar cotidianamente, con la incertidumbre de ignorar si lograrán hacerlo. En ese marco, los valores republicanos y las incumbencias del poder, son cuestión reservada a aquellos sectores que poseen la serenidad suficiente para plantearse cuestiones dogmáticas y ejercicios intelectuales que solo a unos pocos quitan el sueño.

Esta cínica descripción de nuestra realidad, muestra la gravedad de la misma, enfermo terminal del desgobierno que ha caracterizado a este país. Los que ahora transitan por la pobreza – prácticamente, medio país- razonablemente no pueden ocuparse de otros problemas distintos a los de su alimentación y supervivencia, resultándoles ajeno e irrelevante que alguien intente avanzar sobre la independencia del Poder Judicial, o que el Legislativo intente controlar las decisiones de los Magistrados creando una Comisión que no parece poder conciliarse con nuestro texto Constitucional, o el Ejecutivo exhorbite sus facultades, disponiendo medidas que solo amplían  su poder.

Sin embargo, creemos posible señalar que esa discusión que parece alejada de la gente, es la que habrá de marcar la posibilidad de salir de esa situación que hoy las mortifica.

El bienestar general y su obtención, son mandas de nuestra Carta Magna que obligan a los Poderes Públicos a saldar la cuenta de la pobreza que nos ataca y, en ese campo, justamente, el control de los Poderes es esencial para obtener éxito en la materia.

Impedir el desvío de los esfuerzos reglados, el correcto destino de los dineros públicos y el adecuado funcionamiento de los organismos, es misión que corresponde efectuar al Poder Judicial, que hoy se encuentra en mala posición frente a los avances que los restantes miembros de la República que intentan alterarlo con los ya anunciados proyectos de reforma, a los que, antes de ahora, ya nos hemos referido.

Nadie ignora la profunda división existente entre los miembros de la Corte, desde que una inestable alianza desplazó a Ricardo Lorenzetti de su presidencia abriendo una nueva vía de intervención, a partir del acceso a la misma del juez Rosencrantz. Si bien con el tiempo se disiparon las diferencias iniciales, la situación se mantenía indefinida hasta ahora, en la que, nuevamente, la Corte muestra un frente unido.

La circunstancia que nos conduce a decir esto, es el comportamiento expuesto ante el vencimiento del plazo de las autoridades electas en la ocasión en que fue desplazado Lorenzetti. Por estos días, debía producirse la elección del presidente del cuerpo, que sin embargo, y tras los discursos de apertura de las sesiones legislativas y de la vice presidente ante la Casación quedó postergada, mostrando el obvio designio de conformar un bloque sólido, y evidenciar el unánime propósito de no ceder el lugar que le corresponde como cabeza de Poder.

Las decisiones de los jueces que condenaron a Báez, y el comportamiento de algunos Magistrados que poseen investigaciones en curso, permite suponer que no tardará mucho tiempo en advertirse un enfrentamiento que establecerá los roles que cada quien habrá de desarrollar en el futuro. Sin perjuicio de ello, se hace evidente que el país reclama a su dirigencia soluciones a problemas acuciantes que, aún antes de que termine la pandemia, debiesen recibir alguna solución y respuesta para evitar que la sociedad busque, de propia mano, las reparaciones que reclama.