UN CAMBIO DE EPOCA

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Ricardo Lagos, sigue con atención la situación de Chile. Fue Presidente en la primer década del siglo por el Partido Socialista. Antes y después es un actor decisivo de la política de su país.  Define la actual situación como un cambio de época. Incluye en ese concepto a toda América latina. “Las matrices del voto, la izquierda y la derecha ciudadanía, como los conceptos de izquierda y derecha, han cambiado. Y sobre todo el acceso a la información”.

“Las nuevas tecnologías, el vínculo entre poder y sociedad pasó de ser vertical a horizontal. “Se expresa en una acción cotidiana en la que el electorado dice lo que piensa, interpela posturas de sus dirigentes a través de un tweet, un comentario en Facebook, un video en Tik Tok o Instagram, o un grupo de Whatsapp. Sabemos que allí hay verdades y falsedades, pero es una realidad determinante. La cuestión es de credibilidad. ¿Dónde y cómo se configuran las convicciones del votante? Dirigentes políticos con décadas en la confrontación electoral, no alcanzan  respuestas claras.”

“La fidelización a una matriz política ya no predomina. Hay más volatilidad;  Y una sociedad muy irritada. De allí a la emocionalidad política para resolver el voto hay un paso.”

“Ya en 2018, el Latinobarómetro informa que la democracia cayó al 48%, el nivel más bajo desde 2001. La indiferencia entre democracia y autoritarismo subió del 16 al 28%; la insatisfacción con la democracia trepó del 51 al 71%, mientras la satisfacción cayó del 44 al 24%.”

“En este escenario los populistas tienen su oportunidad. Cada país es diferente, hay un mismo desafío para las democracias. Las fuerzas políticas y sus líderes deben entender este contexto.”

“Uno ha vivido lo que ha vivido. El desafío principal de quien está en la política es saber escuchar a la gente. Los métodos han cambiado. Ya no es la plaza ni la gran concentración con el líder hablando a la multitud donde surgen las orientaciones principales. Es en el diálogo directo, cercano, y  en la comprensión de la emocionalidad política en el ámbito digital, por otra. En muchos casos, las élites políticas siguen insertas en viejas convenciones, incapaces de entender el cambio que vivimos con la revolución digital.”

“Desde nuevas formas, con lo digital cruzando nuestras sociedades es donde nuevas generaciones construyen la relación de poder y futuro, de mirada estratégica y debates de coyuntura.”

“El 18 de Octubre del 2019, cuando se produjo el estallido, la revuelta.  Yo entiendo que lo que pasó ahí fue una forma de mirar al país en donde, al final, la revolución la hacen los hijos o los nietos de los que recuperaron la democracia. Un estallido vinculado con las cuestiones reprimidas durante mucho tiempo. Pero, claro, luego se dio la situación inversa: creyeron que con esa revuelta se podía llegar al cielo. Hubo mucho desorden institucional. Lo que pasa en la Araucanía son palabras mayores, una guerra de narcotráfico con  trasfondo complejo, ya no es solo una protesta social. Ya eso es otra cosa. En esta última elección, ese desorden operó en favor del candidato del orden. Un candidato que tenía en alta estima a Pinochet y dijo cosas tremendas, en fin… Esa efervescencia hizo que hubiera un reflujo.”

“En Chile llegó la hora de mirar menos los 30 años del pasado, de los que la historia se hará cargo, y más a los 30 años del futuro. Es allí donde temas como la revolución digital en marcha, la brecha digital se supere, la educación se transforme, el teletrabajo sea permanente, los flujos del decir ciudadano oriente, marque los tiempos, como ya lo está haciendo.”

“No cabe la mirada por el espejo retrovisor, hay que optar por quienes están dispuestos a dar un salto adelante. Hay que culminar la tarea de hacer una nueva Constitución del siglo XXI, instituciones renovadas se ocupen de  grandes temas del siglo 21: cambio climático, migraciones, nuevo contrato social para un Estado de bienestar, condiciones económicas que permitan crear empleos de calidad. Quien salga elegido tiene que ser capaz de invitar al que perdió y decirle por qué no nos ponemos de acuerdo para definir qué queremos para nuestro país y cómo podemos ir en esa dirección”. Es difícil, pero necesario.”