SE ROMPIO EL MOLDE

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Desde mediados del siglo pasado dos monstruos de la pintura dominaron la curiosidad pública, hubo otros grandes como – Edward Hopper- Jean Michel Basquiat- Rothko- y otros diosecillos  de  la época de oro que tal vez no se repita.

Sus vidas son inmortales no solo por su genio sino por la diversidad de sus existencias y de su arte. Ambos fueron ungidos por una popularidad universal debido en parte a su gran obra, sus  vidas, su política y sus estilos. Dalí un monárquico. En síntesis. Pablo un  inmenso pintor y Dalí un dibujante refinado y surreal.

Los dos eran españoles, para más datos catalanes. Picasso siempre gano mucho dinero y amigos. Era un hombre violento y sensual de infatigable creatividad. Dalí ocupo gran parte de su tiempo en Estados Unidos y de a ratos en refugiado en su Figueras natal. Ambos convivieron con Garcia Lorca, Breton  y otros grandes de esa época.

Dalí desde el St Regis en Manhattan acompañado siempre por la misteriosa Gala deslumbro al mercado norteamericano. Y hasta participo de Hollywood en un film de Alfred Hitchcock. No se le conocen amores salvo su musa Gala.

Prefería asistir a fiestas de alto voltaje, armadas por  Luis Aragón. Picasso era enamoradizo promiscuo y se casó al menos cuatro veces.

Salvador era un voyeur. Gala ejercía preferencias ortodoxas con un amigo norteamericano.

Como es natural la popularidad de estos dos monstros ha agotado a los mercados. Es casi imposible adquirir una de sus obras. Si aparece una obra mayor hay que pensar en unos veinte millones de dólares.

De Picasso queda su gran obra. De Dalí su ingenio financiero (lo bautizaron con un anagrama avida dollar)  y su talento surreal.

Ambos descansan en paz pero sus obras siguen más vivas que nunca. Se rompió el molde