RUSIA: LOS ERRORES.

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Thomas Grove*. En la década que lleva al frente de las fuerzas militares rusas, Shoigu —que nunca fue soldado de carrera pero tiene rango de general del ejército—, trabajó incansablemente para modernizar y profesionalizar a las fuerzas armadas. Las victorias en Crimea y en Siria confirmaron su mando. Shoigu es incondicional a los planes de Putin.

Aunque Rusia termine prevaleciendo, la estrategia inicial de Shoigu para un derrocamiento relámpago del gobierno ucraniano con pérdidas mínimas para las fuerzas rusas ha fracasado.

Shoigu tiene 66 años. Es uno de los altos funcionarios más populares de Rusia. Modernizó a un ejército débil y desmoralizado. Atrajo a hombres jóvenes para que se convirtieran en soldados profesionales. Cada primavera, hacía desfilar las nuevas armas y tecnología del ejército ruso por la Plaza Roja de Moscú.

Hace tiempo que se lo considera como el sucesor más probable de Putin en caso de que este muera”, dice Sergey Radchenko, profesor de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins. Shoigu ayudó a impulsar la imagen y la ideología de Putin, centrada en la confrontación con Occidente, el nacionalismo ruso y la religión. .

Rusia invirtió miles de millones de dólares y más de una década para reconvertir a sus militares en una fuerza profesional más reducida y mejor equipada que pudiera hacerle frente a Occidente.

Pero a cuatro semanas de su invasión a Ucrania las fuerzas armadas rusas van a los tumbos. Han perdido la vida cerca de diez mil soldados rusos, conscriptos con escaso o nulo entrenamiento militar.

Entre los muertos hay al menos cuatro generales rusos –el 20% de los que estarían cumpliendo funciones en Ucrania–, así como varios altos comandantes.

Esos generales rusos estaban cerca de la línea de frente. Los oficiales de menor rango de la avanzada no estaban capacitados para tomar decisiones o temían hacerlo.

Según el Ministerio de Defensa de Ucrania, tras la caída de su sistema de comunicaciones encriptadas, las tropas rusas empezaron a usar teléfonos abiertos y radios analógicas, más vulnerables a ser interceptadas o bloqueadas. Los analistas militares creen que los oficiales rusos se convirtieron en un blanco cuando dejaron expuesta su posición por usar telefonía abierta.

A principios de mes, fuerzas ucranianas compuestas por voluntarios y soldados profesionales repelieron el asalto sobre la estratégica localidad de Voznesensk, uno de los reveses más graves que hayan sufrido las tropas rusas desde que invadieron Ucrania.

Las fallas de Rusia responden a factores que van desde las suposiciones erróneas del Kremlin sobre la resistencia ucraniana hasta la falta de motivación de los soldados rusos.

Las incursiones anteriores del Ejército ruso, en maniobras militares y operaciones más pequeñas en Siria, no lo prepararon para un ataque de varios frentes en un país cuyo Ejército pelea ferozmente por su patria, dice Michael Kofman, director de estudios sobre Rusia en CNA, una organización de investigación sin fines de lucro con sede en Arlington, Virginia.

“Los rusos nunca tuvieron que manejar una fuerza militar tan grande en condiciones reales de combate”, dice Kofman. “Esas maniobras que nos vienen mostrando desde hace años son eventos muy guionados y escenificados, que se parecen más al teatro que a otra cosa”.

Según los analistas militares occidentales, aunque las fuerzas armadas de Moscú finalmente superen a las fuerzas armadas de Ucrania, eso no marcará el fin de las hostilidades sino el comienzo de una insurgencia que podría enredar a las fuerzas rusas durante años.

Cientos de vehículos rusos han sido destruidos y otros abandonados debido a fallas mecánicas o equipos defectuosos, según funcionarios y analistas militares occidentales que siguen de cerca la campaña.

Un funcionario de la OTAN dijo que el estilo de lucha de los rusos sorprendió a los observadores occidentales porque no se ajustó a la doctrina militar rusa de usar unidades móviles –los “grupos tácticos de batallón”– y un sistema de comando de tropas consolidado, lo que les habría permitido ser más ágiles contra el enemigo, sin necesidad de adentrarse peligrosamente con las líneas de suministro en el territorio ucraniano.

“Por ahora, están simplemente atascados”, dijo el funcionario, y agregó que Rusia trató de reabastecer al Ejército movilizando “camiones y automóviles civiles” de todo el país hasta la línea del frente, donde pueden ser utilizados por los militares.

Un punto débil crucial de la campaña rusa es la falta de coordinación entre las ramas de sus fuerzas armadas. Eso creó problemas en el reabastecimiento de las fuerzas dentro de Ucrania y en la coordinación de la ofensiva, según analistas militares como Andrew Monaghan, miembro del Wilson Center, un grupo de expertos en política exterior con sede en Washington.

“Hay algunos rasgos de la historia militar rusa que se repiten en todas las guerras donde Rusia interviene, sin importar si ganan o pierden”, dice Monaghan. “En operaciones complejas, tienen dificultades considerables, con problemas de logística y en la línea de mando”.

Esa pésima logística ha obstaculizado mucho el avance de los rusos, que para el traslado de hombres y material bélico siempre prefieren usar los trenes. Pero como no han logrado tomar las ciudades de Ucrania donde se encuentran los principales cruces ferroviarios, los rusos se ven obligados a usar las rutas, y eso los convierte en blancos fáciles.

Los analistas militares pensaban que el mayor embate militar de Rusia llegaría a Kiev desde el norte, por la frontera con Bielorrusia, donde las tropas rusas realizaron maniobras militares durante los meses previos a la invasión. Pero el avance hacia la capital ucraniana desde otros frentes se ha ralentizado o directamente paralizado.

 

Thomas Grove es corresponsal en Oriente Medio de The Wall Street Journal. Escribió por más de una década en Moscú. Cubrió la guerra de Ucrania de 2014 y las fuerzas armadas de Rusia entre grandes potencias.