PINTURA IMPERIAL

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Nueva York, Hong- Kong son el centro actual de la pintura. Londres lo fue hace añares cuando sus galerías deslumbraban. Su gran prestigio se desmayó justo a su poder internacional. Queda la pátina de su grandeza imperial. No es poca cosa.

Su pintura sobrevive. Al fin de cuentas es la patria del gran Turner. No hace tanto se exhibió gran parte de su obra en Bellas Artes. Y si tiene nostalgias de esa maravillosa muestra, un gran Turner luce en el Museo de Puerto Madero, que compró Amalia Lacroze de Fortabat con mirada certeza. En el atardecer de sus días ella inauguró el museo sacando fuerzas de flaqueza.

Los ingleses de hoy conservan a rajatabla sus tradiciones. Al fin de cuentas sostienen a la Reina Isabel, a pesar de su rijosa familia. Ella, a la vez tiene, cuida y sueles ganar, con sus caballos de carrera. No es casual que sean los mejores pintores de pur sang. En particular Alfred Munnings.

 

En Londres se puede apreciar la obra de Francis Bacon, un irlandés tan imperfecto en su vida privada como un gran artista en su obra preferido –y con razón- del mercado.

Pero el artista británico más cotizado es un escocés: a Peter Doig.bra.»Swamped» se vendió en el 2002 en 455 mil dólares, volvió a ser subastada en 2015 en 26 millones de dólares y el año pasado se vendió en 39,8 millones de dólares.

Otro gran pintor sobreviviente es David Hockney (84).  Una de sus célebres piscinas, del coleccionista Joe Lewis, se vendió en más de 90 millones en el año 2020.

El año pasado sólo una obra importante apareció: la misma titulada «A Neat Lawn» se vendió en 585 mil dólares en 1988, en 3,6 millones en el 2006 y en el 2021 alcanzó los 11 millones de dólares, es decir una valoración de 1780% en 33 años.

Damien Hirst insiste en su talento y en sus intereses. En el 2008 vendió 223 obras inéditas en subasta de Sotheby’s y recaudó 200 millones de dólares. Luego realizó 1150 pinturas con puntos y ahora está con el tema de cerezos en flor.

Sí, Londres es Londres. Tiene estilo, elegancia y linaje. Los grandes imperios ya no lo son tanto pero aún se sobreviven a sí mismos.