PESTE:  EL MERCADO NEGRO.

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Estados Unidos es un país donde 29 millones de personas menores de 65 años carecen de seguro médico, pero donde los ricos acceden a tratamientos de vanguardia y servicios personalizados y donde pueden ampliar su acceso a los mejores médicos ocupando posiciones en las juntas directivas de los hospitales.

El otro problema es la fragmentación. El Reino Unido puede implementar un plan porque hay un solo organismo a cargo: el Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés). La vacuna inicialmente se les distribuirá a los estados provinciales de acuerdo al porcentaje de la población. Esos funcionarios locales decidirán cómo ejecutar los programas de vacunación. En algunas áreas —Nueva York, Mississippi y Kentucky— ellos delegarán las decisiones de implementación a expertos en atención médica. En otras regiones, se anticipa que las ciudades locales se hagan cargo, dada la escasez de recursos —y de experiencia— de la mayoría de los gobiernos provinciales. Pero esta fragmentación significa que pudiera haber una gran variación en las tácticas utilizadas, sobre todo porque la orientación federal es vaga.

El Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización, por ejemplo, dijo que la primera ronda de vacunas debiera ir a los residentes y cuidadores de hogares de personas mayores, seguidos por los trabajadores esenciales y aquellos que son vulnerables debido a condiciones preexistentes.

Las definiciones de “condiciones preexistentes” pueden variar. Al igual que pudiera variar el concepto de “trabajador esencial”. En estados como Nueva York e Illinois, por ejemplo, los financieros y los banqueros se definieron como trabajadores esenciales durante la pandemia de Covid-19 (lo cual les dio el derecho a ir a la oficina). Lo mismo sucedió con los periodistas. El resultado neto, entonces, serán vacíos que pudieran explotarse; o, para usar el lenguaje de Wall Street, ser propensas al arbitraje.

¿Utilizarán su capital económico y social los estadounidenses adinerados para colocarse al frente de la cola? Mucha gente intentará conseguir vacunarse temprano, aunque nadie lo admita.

Es mejor no hacerse ilusiones de que el equipo de Biden puede solucionar el problema. Los nuevos funcionarios enfrentarán un sistema en el que las profundas desigualdades en materia de salud no sólo se han arraigado, sino que también se han normalizado culturalmente. En otras palabras, lo único inusual acerca de la inminente disputa de las vacunas es que pudiera revelar estas desigualdades con sorprendente claridad y de una manera que, probablemente, provocará una sensación de inquietud y de alarma incluso entre los ricos. Y habrá un mercado negro. No solo en Estados Unidos. Todo lo que se considera que salva vidas, que preserva vidas y que escasea, crea mercados negros”.