PECES GRANDES Y CHICOS

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La pandemia aplastó al mercado del arte. Las ferias, alimento de las galerías se esfumaron; las galerías suspendieron sus muestras y las ventas bajaron un 70%. Solo hubo actividad en las trastiendas  como es habitual en todo orden, los peces grandes sobrevivieron. Los chicos se tragaron el anzuelo.

Sotheby´s vendió u$s 5.000 millones en subastas on-line. En ventas privadas, aumentó un 60% (u$s 1500 millones). No es el caso de la mayor parte de casas de remate o galerías de arte que cerraron sus puertas en todo el mundo. Otra excepción: la parisina  Art-Curial, con ventas de u$s 180 millones. Y Christie´s, por supuesto. u$s 4.400 millones. Las compras on line son inamovibles. Punto y aparte la salud que gozan los mercados asiáticos. Excepción o tendencia?

En esta peste, le toca a América Latina tragar unos cuantos anzuelos, en particular por la fragilidad de su estructura social y la militancia en la indisciplina.

Eso sí: sus grandes pintores lucen y cotizan en los mercados. La brasilera Tarsila do Amaral; el cubano Wilfredo Lam, los mejicanos Rufino Tamayo, Frida Kahlo, el colombiano Fernando Botero se han sumado a los grandes peces. Caipirinha de Tarsila viene de venderse en u$s 12 millones. Wifredo Lam, en Sotheby´s, obtuvo 9,6 millones de dólares. Botero en escultura como pintura, cotiza en unos u$s 2 millones de dólares.

No está de más decir que en Argentina, desde Cándido López a Quinquela Martín, pasando por Prilidiano Pueyrredón, hasta el día de hoy, cuenta con artistas de calidad. A medida que han alcanzado altura en sus obras, la pierden en los mercados internacionales. Es como si faltara carácter propio.

Falta identidad para interpretar sutilmente la realidad. La calidad y la destreza no alcanzan. Borges fue capaz de interpretarlo. “Nadie es la patria pero todos lo somos” dijo en un poema.

Hace pocos días la frase fue erradicada de la entrada del Centro Cultural, (?) Néstor Kirchner, por el gobierno de Alberto Fernández.