PANDORA

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 Carlos Pagni desde su baluarte en “La Nación” , reflexiona:
“Quiere decir que no estamos ante algo insólito, sino que estamos ante un fenómeno habitual. Más marcado por la presencia en Roma de un Papa argentino un papa extraordinariamente politizado. Y algo más que si es raro, que si uno lo observa con detenimiento genera cierta perplejidad: el laicismo de Mauricio Macri, de alguien que pareciera no tomar como determinante la vida religiosa católica, que cultiva no digamos religiones sino más bien espiritualidades. Esto, puede ocasionar alguna retracción con los profesionales del catolicismo. Que son el Papa y los obispos.”
 “Si uno mira la relación del Papa con la actual conducción de la Iglesia, daría la impresión que el papa tiene todo que ver. Es imposible que todo este movimiento de aproximación entre la Iglesia y Moyano, entre la Iglesia y el Kirchnerismo, entre la Iglesia y Cristina Kirchner se esté produciendo sin el control y la supervisión de Bergoglio. Por qué el armó la actual conducción del episcopado, desde Roma casi a contrapelo de una mayoría del episcopado argentino.”
“Veremos en los próximos días si el Papa logra rescatar a la Iglesia de este berenjenal en el          que entró y que detectan muchos obispos que estuvieron mandando mails al Vaticano diciendo: “Hemos quedado demasiado ligados a una agenda muy poco edificante que es la agenda penal de los Moyano”. Esto lo detectan otros dirigentes, por ejemplo en el sindicalismo, que dicen: “Nosotros no queremos aparecer acompañando a los Moyanos en el peor momento de su historia, cuando están atravesando un problema por la administración de Independiente y cuando están enardecidos por un problema de negocios”.
 “El Papa creo que sale a rescatar a la Iglesia porque seguramente no quiere una división en la Iglesia argentina. Más allá de la estética de todo esto, hay una apuesta en un sector del sindicalismo y en un sector del episcopado a que este “experimento Macri” sale mal. Es una apuesta contraria a lo de Macri, quien está recibiendo una cantidad de información que lo hace pensar que es el líder de una minoría a la que le va a salir bien. Que la economía no le va hacer ganar la elección pero que tampoco se la va a hacer perder.”
Esto contrasta con un sector del peronismo, sobre todo con el que se juntó en Tucumán. El peronismo de Manzur convoca a una parte del sindicalismo: a Luis Barrionuevo y sobre todo a Héctor Daer, uno de los dirigentes de la CGT que pertenece al sindicalismo de Sanidad. No debería sorprender que este lanzamiento de Manzur se corresponda con un anuncio de Daer, junto con Carlos Acuña, de un nuevo paro general. Toso este movimiento que tiene que ver con Moyano, con la iglesia y con un sector del peronismo apuesta a un futuro: una recesión profunda y larga que va a liquidar el poder político y la competitividad electoral de Macri y del Gobierno.”
El reproche a los jueces y a sus decisiones, no cesa. El fin de semana agregó a la polémica, la celebración, en Lujan, de una misa que tuvo en su primeras filas a Hugo y Pablo Moyano.
Obviamente, nadie puede impedir o cuestionar, cualquiera sea la opinión que se tenga respecto de los asistentes a una celebración religiosa, su presencia en ella. Tampoco que al frente de la misma se encuentre uno de los cuatro arzobispos que solo dependen del papa, y no de la estructura episcopal local.
Entre los que rondaban el lugar se deslizó, no sin cierta ironía, que en el aire alcanzaba a percibirse una rara mezcla de incienso y azufre. Lo cierto es que, más allá de la opinión que pueda expresarse sobre la oportunidad del encuentro, la justicia mereció, una vez más, un directo juicio que necesita de un más detenido análisis.
En esta ocasión, el comentario con el que se castigó a la administración de Justicia resultó distinto al habitual, pues, en vez de vincularse a la facilidad con que se disponían  las libertades, radicó en el excesivo rigor con el que se establecían  las prisiones preventivas de individuos,  aún, legalmente inocentes.
Como se ve, a la Justicia ya casi le resulta nula la posibilidad de justificar su comportamiento, pues ha llegado al punto en el  que,  sea cual sea su proceder, lo que resuelva cae dentro del circulo   en el que todo es objetado.
Esta circunstancia que solo parece afectar a los Magistrados, en realidad debe preocupar a toda la ciudadanía. Ello así, porque  la debilidad del tercer poder del Estado encierra un grave peligro institucional.
Mientras la eficacia del Ejecutivo es, en un sistema muy centralizado, una cuestión a considerar en punto al éxito de la gestión que le ha sido encomendada, lo cierto es que su ineficiencia siempre puede ser corregida, o por quienes lo sucedan o por el Legislativo.
A su turno, un pobre desarrollo de la actividad legislativa puede ser corregida, por un Ejecutivo diligente, sea por el uso de los DNU o los simples decretos, pero en ninguno de los casos, la actividad del Poder Judicial puede ser reemplazada por alguno de los otros dos poderes de la Republica.
Y aunque parezca asignarle más importancia de la que tiene, quienes deciden realizar inversiones   en nuestro País, lo único que intentan conocer es cómo funciona el sistema judicial que es al que deberán recurrir,  si alguno de los otros dos Poderes se equivoca en sus procedimientos,  o en el respeto de los pactos celebrados.
Lamentablemente, los argentinos nos caracterizamos por evaluar las cosas, de acuerdo a la sincronía que guardan con nuestros intereses o puntos de vista. Alguien solía decir, que   una persona es inteligente solo cuando piensa lo mismo que nosotros. Más allá de la ironía, este hecho se hizo palpable en estos días, ante la dura crítica efectuada por la diputada Olivetto respecto del Fiscal Garganta de la ciudad de La Plata. Tratarlo prácticamente de traidor, sería faltar a la verdad, el concepto fue más duro hasta casi considerarlo un cómplice de los delitos que se dijo no había denunciado.
En verdad, el tema es que la diputada hubiese preferido que cada uno de los ilícitos que el Fiscal tiene por ocurridos, los hubiese englobado en un único comportamiento que, a su juicio, permitiría concluir que la gestión del ex Gobernador Scioli habría resultado delictiva.
Obviamente, en su arrebato de ira justa –o justiciera- la diputada olvido que la administración fraudulenta es una actividad que se forma con muchos y variados actos, que la corrupción, en nuestro código penal está dirigida, por ahora, a proteger la normalidad sexual, y que el remedio a la existencia de varios procesos se adecua por medio de la unificación de penas.
Lo que parecería grave es que la idoneidad de un Funcionario no se mida por su trabajo, sino por aquello que quien opina hubiera deseado que ocurriera, alternativas que no siempre pueden coincidir.
 Más de una vez, lo que creemos justo no lo es y aquello a lo que se llega, expone una realidad distinta a la que nos gustaría conocer, justamente eso es administrar justicia, es descubrir la verdad y no creer que el objetivo es castigar solo a un adversario.
En esa misma línea se desarrolló la discusión periodística en torno al pedido de detención efectuado respecto de Moyano el joven; como la decisión no fue consentir la aprehensión, el Juez que lo decidió se convirtió en un  indeseable, sin perjuicio de que el Fiscal podía, como hizo, citar a Moyano en indagatoria, restando preguntarse porque era necesario que lo hiciese detenido?.
No parece sano instalar que las detenciones sean el presupuesto de los llamados a indagatoria, los encierros deben obedecer al castigo posterior a una condena y no el anticipo de la misma, por si llegar a  ella se frustrase. Lo que debería ser preocupación de los que pueden generar las reformas pertinentes,  es que los procesos duren el menor tiempo posible,  para que las libertades no sean las variables sobre las que deba discutirse.
En esta confusión vinculada a la justicia, no deja de llamar la atención el acceso que algunos periodistas tienen respecto de grabaciones o desgrabaciones de conversaciones intervenidas, nacidas de investigaciones   judiciales o de otro tipo. Esas pruebas no debiesen legalmente ser liberadas al conocimiento público, púes o forman parte de un proceso,  al que solo las partes tienen derecho a acceder o resultan absolutamente ilegales y, en consecuencia no pueden transformarse en elemento hábil para el conocimiento del público. En cualquiera de los dos casos,  nos enfrentamos a irregularidades que no debieran ser considerados  logros periodísticos, sino, una vez más, las desviaciones de un sistema que decide utilizar los medios masivos,  para formar o  deformar la realidad que se despliega en la sociedad.
Además de la disputa por los recursos en momentos en que se cierran las negociaciones por el Presupuesto, a Macri y Vidal parecen distanciarlos su postura frente a los nuevos líderes eclesiásticos del país en general, pero de la provincia de Buenos Aires en particular.
Para la Iglesia que se opuso a la candidatura a gobernador de Aníbal Fernández, Macri y Vidal parecieran no representar lo mismo. Hay quienes dicen, incluso, que a la gobernadora le pesa personalmente la tensión entre el Gobierno y la Iglesia.
Porque además, se sabe, todo el debate en torno a la postura de algunos Obispos, los movimientos sindicales y la política, se da en la provincia de Buenos Aires. Y la mirada está puesta, puntualmente, en el conurbano bonaerense.
A Vidal le preocupa lo que pueda ocurrir en esos distritos donde también la Iglesia tiene una mirada y acción muy particular. La gobernadora afrontó hace tiempo, personalmente, un duro mensaje del monseñor Jorge Lugones, titular de la pastoral Social del Episcopado.
Va más allá de las actitudes frente al debate por el aborto. A Vidal le preocupa la situación social en el Gran Buenos Aires. La Iglesia tiene un despliegue y acción importante en esos distritos. Los diálogos de la gobernadora con Víctor Fernández, quien reemplazó a Agüer en el arzobispado de La Plata, son muy frecuentes. Fernández es cercano al Papa Francisco. Esos diálogos de Vidal también son frecuentes con Oscar Ojea, titular de la Conferencia Episcopal Argentina. Todos referentes eclesiásticos que, por estas horas son eje de debates a partir de la Misa realizada en Luján que tuvo a los Moyano como protagonistas.
Habría que seguir de cerca los movimientos de Julián Domínguez, peronista de Chacabuco con roles importantes durante la gestión de Ruckauf y Solá en la provincia de Buenos Aires, y el kirchnerismo a nivel nacional. Por caso, ex presidente de la Cámara de Diputados de la Nación y rival de Aníbal Fernández en la pre candidatura a gobernador. Hombre cercano al Papa y, ahora, con funciones en el SMATA de Ricardo Pignatelli, coyuntural aliado de Moyano.