NOS VAMOS AL FONDO?

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Por: Carlos Fara. Las frases tienen sentidos diferentes dependiendo del contexto. En la lógica cultural local, el título de esta nota puede significar crisis irremediable. Pero si lo ponemos en el contexto noticioso de estos días puede implicar que la Argentina llegará a algún tipo de acuerdo con el nunca bien ponderado Fondo Monetario Internacional. Hasta Milei y Grabois coinciden en que el FMI no es una institución útil y/o loable.

 

Hoy por hoy, lo más probable es que el gobierno llegue a “algún” acuerdo, quizá no sea “el acuerdo”. Ni tanto ajuste como el que querría el prestamista, ni cláusulas extraordinarias como las que planteó Guzmán. Acá operan 6 factores:

 

  1. El mundo está mejor, pero la incertidumbre sobre el futuro pandémico está lejos de despejarse; ergo, Biden no quiere un problema más;
  2. América Latina está y va a seguir estando convulsionada por largo rato;
  3. El directorio tiene un problema con la Argentina que se llama el super préstamo al gobierno de Macri, que ya en su momento generaba dudas;
  4. Kristalina también tiene problemas de papeles;
  5. Alberto, Guzmán, la mayoría del Frente de Todos y la principal oposición quieren que haya “algún” acuerdo; y
  6. La opinión pública sabe que no se puede zafar del Fondo.

 

Y Cristina? Repasemos qué hizo Ella en momentos de zozobra. Con la derrota en provincia de Buenos Aires (PBA) de 2013 frente a Massa, “pasaron cosas”:

 

  1. Devaluó (a la fuerza quizá, pero devaluó);
  2. Ordenó los juicios en el CIADI;
  3. Arregló con el Club de París;
  4. Arregló con Repsol por la estatización de YPF;
  5. Inició negociaciones con los fondos buitres (que las abortó a último momento para dejarle el problema al gobierno siguiente).

 

Como siempre, hay que dejar de lado los fuegos de artificio respecto al fondo de la cuestión. Cristina no quiere compartir los costos de una decisión antipática para su núcleo duro ideologizado (subrayo “ideologizado”). Prefiere seguir siendo la accionista mayoritaria del Frente de Todos y a partir de eso ver qué oportunidades le presenta el escenario.

Veamos un par de datos. Justo antes de la elección general, en la PBA, el 61 % consideraba necesario el acuerdo con el FMI y el 18 % imprescindible, solo el 9 % lo veía innecesario. El 60 % de los que votaban a Tolosa Paz lo veía necesario y el 21 % imprescindible, solo el 13 % lo creía innecesario. Es decir, no hay sustento en los propios votantes para hacerse el revolucionario (Perón entendió esta característica de la cultura política argentina hace escasos 75 años).

Algún escéptico dirá: la gente dice eso porque no sabe lo que se le viene encima. Me pregunto: después de tantas crisis, ¿la gente no sabe lo que se le viene encima? Las crisis recurrentes sedimentan en la matriz cultural. O: que le hace una mancha más al tigre.

¿Cristina zafa de los costos que implicará ordenar la economía? No, Ella y El están en el mismo barco, en donde Ella parece tener más incidencia que El en el rumbo de la nave. Ergo, por mucha carta que escriba, los platos rotos también los pagará. Y, en general, todo el statu quo político. Atención con esto de cara a 2023.

Sin embargo, ajuste implica hacer algo, tener algún rumbo. Para un país que parece que no va a ninguna parte, tampoco es para despreciar. Por otro lado, ajuste en crecimiento amortigua costos. Pero ¿el ajuste no achatará la recuperación? El famoso dilema del huevo y la gallina. Parafraseando a Parrilli: si le pagamos al Fondo la clase media no podrá viajar al exterior, pero si no se le paga al Fondo tampoco podrá viajar al exterior.

Comunicar en gobierno es fundamentalmente una gran administración de expectativas. En ningún caso es fácil. Con falta de pericia, menos todavía.