MADE IN USA.

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Las intrigas y rumores sobre algunos raspones en la relación de Washington y Buenos Aires son parte de una tenue campaña  que provienen de sectores de Estados Unidos que se preocupan por los engarces de América Latina a partir de Cuba, Venezuela, Caracas y la saga de conflictos sociales en la costa del Pacífico y Bolivia.
El presidente Alberto Fernández mantiene por años buena relación con los Estados Unidos. No lo ocultó nunca. También queda claro que Washington desconfía de Cristina K, la bête noire de esos sectores.
Mauricio Claver-Carone, director de Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional   abandonó el acto de asunción de Alberto Fernández, molesto por la presencia de un ministro del régimen venezolano. . “Le hemos hecho una pregunta muy contundente al presidente Fernández, consistente con su discurso (de asunción), que es si va a ser un apologista de las dictaduras y de caudillos, como Correa y Morales”, dijo Claver, que advertía sobre la actividad de Morales en la Argentina es “ negativa para la región y la democracia”. América Crece, es una iniciativa de Washington para impulsar la inversión en el sector privado en energía, infraestructura y telecomunicaciones en América Latina y el Caribe.
El futuro de la Argentina depende del desarrollo de Vaca Muerta, señala Claver: «Quisiéramos seguir trabajando con la administración actual, para ayudarlos con eso… La relación entre Estados Unidos y la Argentina beneficia a la Argentina. Este es un programa para que la Argentina pueda crecer, pueda pagar sus deudas y salir de la crisis. Es para el bien de la Argentina. Todos estos caudillos y dictadores son parásitos que le quitan a la Argentina. Fernández es un hombre inteligente y ojalá vea que esas relaciones perjudican a su país. La presencia de Morales en la Argentina.  Sería «muy negativo para la región y la democracia» y su gobierno lo vería «como un grave problema», si estuviera en la Argentina «fomentando la inestabilidad y la violencia en Bolivia».

La posición crítica de Estados Unidos contra Morales ya había sido planteada por el duro Michael Kozak, de Asuntos Hemisféricos: «Evo renunció porque sabía que el pueblo boliviano no aceptaría una elección fraudulenta, con serias irregularidades como ‘alteraciones en las actas y falsificación de firmas’ por parte de sus funcionarios electorales. Su versión puede cambiar, pero los hechos, no. No al fraude», dijo en Twitter, después de la llegada a Buenos Aires del ex presidente de Bolivia.
Mauricio Claver-Carone, reporta directamente a Trump: “Nuestro presidente nos pidió que ayudemos al gobierno de Fernández, y nos hacen este agravio de traer a un venezolano que tiene restricciones de circulación por el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.”
Alberto Fernández maneja su Gabinete.  Y las discretas relaciones internacionales, como la del duro Elliot Abrams, quien le solicitó su  intervención ante Nicolás Maduro en favor de la liberación, a prisión domiciliaria, de cinco americanos detenidos por su gobierno. Fernández se tomó su tiempo, lo llamó a Maduro y le trasladó el pedido. Maduro le contestó que eran presos comunes por delitos económicos, y venezolanos con  pasaporte de USA.  La gestión fue exitosa. Hubo otro llamado de Fernández para pedirle a Maduro que no asistiera a su asunción a la presidencia para aquietar el oleaje de Washington.
Todo muy agitado y difícil. Entre tanto, el veraz Hugo Alconada Mon informa en “la Nación”:
“La asunción de un nuevo gobierno de signo opuesto en la Argentina no alteró los objetivos trazados en Washington. La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) continúa su avance en las pesquisas contra ex funcionarios kirchneristas, sus cómplices y sus operadores que invirtieron o movieron fondos por Estados Unidos, el Caribe, Panamá, Uruguay y la Argentina…” Las investigaciones del FBI vinculadas a la Argentina se concentran en Miami y en Washington, donde los agentes buscan reconstruir quién es quién en el entramado internacional de los negocios con dinero sucio, como también comprender cómo se mueven los jueces y fiscales argentinos que los investigan o deberían investigarlos”
Los investigadores del FBI mencionan a Daniel Muñoz,  ex secretario privado de Néstor Kirchner, con inmuebles en Miami y en Nueva York y de su socio en la Argentina Gustavo Dorf, «compadre» a su vez del expresidente de Boca y operador judicial de Mauricio Macri Daniel Angelici. Dorf tiene un puñado de acciones en la firma estadounidense Onyx Protective Group Inc., controlante a su vez de Onyx Armor, la gran proveedora de telas y chalecos antibalas en los distritos que controló Cambiemos entre 2015 y 2019.
Con actividad incesante el Presidente argentino va a la  conquista de espacio político local y acentúa su progresismo latino americano. No es suficiente: hay que mantener la relación con Estados Unidos y financiarse en parte con dinero chino.  Como ya lo adelantara hace semanas en estas páginas (número 446), el eximio analista Luis Tonelli en “El No de Washington”:
“Cuando Alberto Fernández se encontró en México con el enviado de Donald Trump, inmediatamente se dio cuenta de que las esperanzas de que Washington apoyará su plan heterodoxo para evitar un nuevo ajuste habían sido vanas.”
“Trump envío a México nada más y nada menos que al halcón reaganiano, Eliott Abrams, condenado en los 80´ por el escándalo “Irán Contras”,  indultado por Bush padre y comisionado por Bush hijo para coordinar los ataques a Irán. Ahora Abrams se ocupa del caso Venezuela. Todo dicho entonces, por el solo hecho de quien fue el seleccionado por Trump para darle a Fernández la “bienvenida” al mundo real.”
“A partir de ese viaje -una amarga epifanía- Alberto Fernández recalculó su posicionamiento político respecto del único tema crucial para su futuro político: su relación con el poder real dentro de su coalición política, Cristina Fernández, quien desde su cómodo sillón de vicepresidente monitoreará cada una de las decisiones de su Presidente para alzar o bajar su pulgar.”