LIDER SE BUSCA

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Diego Reynoso*. La última encuesta de satisfacción política y opinión pública registra una caída en la aprobación del gobierno. En la actualidad, la proporción de entrevistados que nos dice que aprueba mucho o aprueba algo al gobierno es del 18%. El dato por si solo es una foto del humor social oscilante.

Pasaron cosas. Una larga lista de decisiones, acciones, omisiones y enunciaciones fueron erosionando la aprobación presidencial. Las idas y vueltas fueron mellando la imagen del gobierno. Es notorio ya que incluso dentro de quienes votaron a la coalición gobernante en las elecciones de medio término haya un 36% de desaprobación. Desde luego, entre los votantes de las otras fuerzas la desaprobación es el doble o total

¿Podrá el gobierno remontar estas actitudes negativas que predominan en la opinión pública. Los bajos niveles de aprobación presidencial son un indicador de fenómeno más general: el creciente descontento con todo el arco político. La insatisfacción social y política de la ciudadanía no se manifiesta en particular y exclusivamente con la actual coalición gobernante, alcanzan a todos los dirigentes de las grandes coaliciones nacionales. Ni Sergio Massa, ni Cristina Fernández, ni Axel Kicillof ni, por supuesto, el propio presidente, lleguen siquiera el 20% de imagen positiva cuando supo llegar al 70% en abril de 2020. En todos los casos, la imagen negativa supera el 70%. En juntos por el cambio, las cosas están un poco mejor.

En ambos casos la imagen negativa es superior a la positiva. El descontento es generalizado con toda la dirigencia política. Javier Milei tiene más imagen positiva que negativa, como Facundo Manes. Dos dirigentes completamente diferentes tanto en lo programático como en sus formas de comunicar sus ideas.

Milei, en nuestra última medición, llegó al 42% de imagen positiva. Cuando comenzamos a medir a Javier Milei como uno de los dirigentes nacional, allá por noviembre de 2020 su imagen era del 20% y su nivel de conocimiento apenas llegaba al 79%; desde entonces su nivel de conocimiento creció junto con su imagen positiva. Es el canalizador del descontento con la “casta política”, de algún modo.

Los argentinos tienen más opiniones negativas que positivas de todos los dirigentes políticos, del mismo modo que de la mayoría de los sectores, actores y organizaciones económicas y sociales. Ninguno supera el 50% de las opiniones positivas los medios de comunicación (37%), los periodistas (37%), La Policía (30%), los empresarios (30%), la Iglesia Católica (27%), Los Bancos (25%), los sindicatos (16%), los jueces (9%) por citar solo alguno de los ítems que sometimos a evaluación en la última encuesta. hacia esos grupos arroja saldo negativo.

Los únicos sectores que presentan un diferencial positivo son los científicos (74%), las PyMES (65%), el Campo (54%), La Gendarmería y Prefectura (50%), Las Fuerzas Armadas (45%), Los industriales (42%). Rankean mejor en el humor social aquellos que no están vistos de manera directa vinculados con la política.

Hay mucha insatisfacción con la marcha general de las cosas (81%), habrá que prestar mayor atención acerca de quién sea percibido como capaz de atender esa demanda. El pesimismo predomina. El 78% de los entrevistados considera que está peor en la actualidad respecto de un año atrás (percepción retrospectiva), mientras que el 62% cree que la situación del país dentro de un año será peor (percepción prospectiva).

Diego Reynoso* es Investigador Independiente del CONICET, Profesor Principal de Cátedra de la Universidad de San Andrés, L. Licenciado en Ciencia Política con diploma de honor de la UBA. Doctor en Ciencias. Actualmente dirige la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés.