LAS DOS VIDAS DE ZAO

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Antes y después de Pearl Harbor, China está acostumbrada a la curiosidad y la desconfianza de Occidente. Tal vez la despierta cierta envidia ante un Imperio que no desfallece a través de milenios. La “corrección política” declamada por Europa y Estados Unidos, nunca formó parte del lenguaje oriental, cuyos planes se despliegan por siglos: “corrección” y “progresismo” no figuran en el diccionario. En vez ejercen “seducción y conquista”.  La mirada china se extiende a terrenos remotos como por ejemplo, la Argentina. No solo ofrecen recursos tecnológicos y por supuesto el seductor dinerillo. Van hacia otros horizontes. Zao Wou-Ki es el gran pintor de hoy día. El portal ArtPrice lo ubica entre los artistas del mundo más cotizados, actuales y pasados. Vale más que un Van Gogh o un Warhol. Oriente y Occidente se han fundido en un mismo voraz mercado. Y otro sí: el arte chino ya no es calificado como “pintoresco” u “original”.

Zao, nacido en 1921 y se formó en la Escuela de Bellas Artes de Hangzhou. Allí se compenetró en la base del arte chino clásico y sobre todo por obras de Matisse y Cézanne.  Faltaba poco para que el gran Mao juzgara al arte occidental de «tribulaciones burguesas». A todo esto, Zao se trasladó a Paris, cerca  de sus grandes maestros. Allí tuvo su primera muestra, aplaudida por Picasso y Miró. . Fue entonces cuando su pintura tomó las formas que le harían famoso. Sus obras se convirtieron en masas de color y formas confusas, aunque con destellos orientales como la inspiración caligráfica.

Al fin Zao adoptaría tonos más enérgicos, influenciado por el expresionismo abstracto después de una visita a Nueva York. En 1972 regresó por primera vez a China, casi 30 años después de su partida. Allí se entreveró con su pasado. Pero Paris es siempre una fiesta. Y lo fue hasta que se apagara en el 2013. A principios del siglo 21 fue aclamado por la crítica, condecorado e híper vendido en Francia.

Sus creaciones alcanzaban importes de seis cifras y las ventas de su obra se triplicaron. ArtPrice consigna que en  2019 Zao produjo143 millones de euros. Según datos de ArtPrice. En Hong- Kong compró por 60 millones de euros su Juin Octobre 1985, mural de más de 10 metros de largo.

Él supo fundir la Avant-garde europea con la tradición oriental. Todos encuentran en él algo familiar.

El propio Zao se definió «todo el mundo está atado a una tradición…Yo, en cambio, a dos». ¿Por esa ruta andará la vida de mañana? Puede ser. Los artistas suelen anticipar la realidad.

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