LA RESPONSABILIDAD EN LA ANGUSTIA.

0
49

 

Jorge Daniel Giacobbe. Nunca, desde que Giacobbe & Asociados realiza el ranking de influyentes, un presidente en ejercicio estuvo en un puesto tan bajo.

No es la primera vez que un presidente carece de peso político suficiente como para ocupar el primer lugar. Con Alberto Fernández sucede desde siempre. Ni bien resultó electo, ocupó el tercero, el año siguiente el segundo, y ahora retrocede al séptimo lugar.

En otras oportunidades donde sucedió lo mismo, este ranking funcionó como síntoma de un poder que resultaba difuso, con todo lo que eso implica en términos de incerteza para los argentinos.

En 1995 Domingo Cavallo, siendo ministro, era considerado más influyente que el presidente Carlos Menem, al igual que en 2001 siendo De La Rúa. En 1999, 2000 y 2002 Menem era considerado el más influyente, habiendo dejado la presidencia. Sucedía lo mismo en 2008 y 2009, cuando Néstor Kirchner estaba vivo pero su esposa ya era presidenta.

La grieta, que captura el 75% de los votos positivos, representada por Cristina Kirchner y Mauricio Macri, domina la escena. Aunque por el bando opositor, pesan mucho las figuras de Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta.

Los liberales de distintos espacios políticos y roles públicos, están todos al alza.

Javier Milei logró colarse dentro del top ten, José Luis Espert dentro del top twenty. Manuel Adorni creciendo, al igual que Victoria Villaruel, Emmanuel Danann, Ramiro Marra, Carlos Maslaton y el mismo Ricardo López Murphy. Veremos cuán hábiles pueden ser con este espacio que les está asignando la opinión pública.

Han crecido también los triunfadores opositores de Juntos por el Cambio de cada distrito. María Eugenia Vidal, Facundo Manes, Diego Santilli, Luis Juez y Martin Tetaz por ejemplo, situación que resulta lógica frente al disgusto enorme de la sociedad.

Por el Frente para la Victoria vemos crecer a los disputantes, como Victoria Tolosa Paz y Leandro Santoro, y también a las nuevas piezas del gabinete, como Aníbal Fernández y Juan Manzur. Pero se desinflan aquellos que, desde hace años, suenan como herederos del espacio (Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa).

Los sectores opositores parecen tener los problemas propios del revuelo de la efervescencia, aunque no hay ninguna garantía que lo puedan transitar bien. En la otra esquina del ring, el oficialismo parece tener los problemas de un espacio en retracción donde un liderazgo interno aplastante no deja crecer ninguna figura potente.

La responsabilidad que -a todos- les asigna la gente es enorme. Entre ellos deberán conducir dos años políticamente trabados y económicamente angustiantes, frente a un conjunto de argentinos abiertamente disgustados.