LA LÓGICA DEL SIMULACRO.

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Por: Luis Tonelli. Se termina 2020. Un año de privaciones y de incertidumbres. Un año de ausencias, ocasionales y permanentes. Un año de miedo y de urgencias. En síntesis, un año del que muchos dicen que hay que olvidar.

Y en cambio, precisamente lo que no debemos hacer es olvidar al 2020, ya que ha sido el año en que se descorrió el velo y los argentinos nos hemos enfrentado, como nunca, con nuestros problemas, incapacidades y miserias.

Deficiencias que no desaparecerán simplemente por el cambio de año que anuncia el calendario ni que tampoco combatirá exitosamente una vacuna, sea esta rusa, estadounidense o de Gulubú. El mundo esta sufriendo reinfecciones, mutaciones, y los problemas logísticos que implica una vacunación doble, (con condiciones de mantenimiento y preservación del medicamento estrictas y difíciles incluso para los países desarrollados).

La ilusión en la vacuna mágica es pretender mágicamente hacer desaparecer el 2020 y, al proseguir en esa lógica de la ilusión (y el desencanto ineludible), repetir nuestros errores de siempre. En la Argentina no tenemos solo un problema con la cadena del frío. Tenemos un enorme problema con nuestra cadena de razonamientos.

La crisis nos trae la esperanza en que un gobierno que emprenda el camino contrario nos asegurará, asi, el éxito (lo mismo que había pasado con el gobierno anterior, y con el antepenúltimo). Situación ahora corregida y aumentada directamente por la consolidación de dos polos que hegemonizan el debate político reduciéndolo a un intercambio de insultos y chicanas. Un polo cree enfáticamente que es la caricatura que se hace de las políticas promovidas por el otro polo las que nos han llevado a la crisis.

El partido ha pasado a ser jugado por las tribunas, en vez de ser jugado en la cancha por los jugadores, que se limitan a dar señales y símbolos a su tribuna. De vez en cuando tienen que ocuparse de los trabajos mínimos de mantenimiento. Que en la Argentina en épocas de crisis siempre se trata de un ajuste y siempre va dirigido contra los más débiles, ya que ellos no pueden tomar represalias contra el gobierno.

Por supuesto, al ajuste se lo disimulará con retórica e imágenes de la post verdad, creídas por los creyentes y descreídas por los no creyentes. La autoridad de la palabra se evapora cuando las autoridades toman su santo nombre en vano. La pandemia nos confronta con las realidades. Pero la Grieta, como el túnel en el que cae Alicia, nos permite evadirlas, codificarlas en términos de simulacros en vez de soluciones a los problemas concretos. Lo que esta mal para unos, está bien para los otros. Lo que se hizo mal para unos, se hizo bien para otros. Una discusión inútil, como todo intercambio de suma cero. Un simple pasa tiempo, en el que malgastamos el tiempo.

El año político terminó con la aprobación de una ley polémica que legaliza la práctica del aborto gratuito. No es aquí lugar para dar cuenta de los argumentos que se vertieron con profusidad en el debate en ambas cámaras del Congreso. Solo rescatar que cuando hay liderazgo político, y convencimiento tanto ético como científico en los funcionarios, representantes y en los medios de comunicación es posible saltar grietas y divisiones políticas.

Justo lo que falta en el resto de las políticas. En donde se sigue primando el ilusionismo, el escamoteo, la prestidigitación verbal y virtual. La lógica del simulacro.

No tenemos, por eso, que olvidar el 2020. Los filósofos de Frankfurt (ese legendario instituto post marxista creado gracias al generoso aporte de un comercializador de granos, Felix Weil. ¡Altri tempi!),  Max Horckheimer y Theodor Adorno, en su obra de culto La Dialéctica del Iluminismo, acuñaron una frase un tanto hermética con la que finalizan uno de sus ex cursos: “Toda reificación es un olvido”.

Para ponerlo en términos simples, con ella afirmaban que tomar la realidad como dada, es olvidar que siempre puede ser cambiada. En la Argentina, podríamos sostener lo inverso, que olvidamos para ilusionarnos con recetas ya fracasadas y hacer que el cambio para mejorar las cosas sea imposible. Todo olvido es una reificación. Todo simulacro es conservador.