LA DIPLOMACIA DEL BARBIJO.

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Michael Stott. América Latina, con casi la mitad de nuevos casos de coronavirus del mundo, tiene un largo camino por recorrer antes de abatir el Covid-19. Pero ya hay un vencedor en la región: China.

Beijing dona equipos, suministra médicos, ofrecer ayuda técnica y expresar su solidaridad en la región.  Sus embajadores ya inundaron  redes sociales con mensajes sobre la cooperación y solidaridad.

Wang Yi, ministro de Relaciones Exteriores de China, en video conferencia virtual para colegas latinoamericanos y del Caribe ofreció préstamos por u$s 1000 millones para comprar una vacuna producida en China cuando salga a la venta. Se propone relaciones estrechas con la región, importante proveedora de alimentos y metales.

El presidente Xi Junping llamó por teléfono al menos a seis líderes latinoamericanos para conversar sobreel tema.

El sector privado chino se suma a los esfuerzos. Jack Ma, fundador del gigante de ecommerce Alibaba, publicó un tuit sobre su donación de 2 millones de barbijos, 400.000 kits de pruebas y 104 respiradores a 24 países latinoamericanos. El grupo de telecomunicaciones Huawei ofrece su capacidad en inteligencia artificial para ayudar a diagnosticar casos de Covid-19 en la región.

Aunque la “diplomacia de los barbijos” de Beijing es un esfuerzo a escala mundial, Latinoamérica tiene especial importancia debido a que se trata de la tradicional esfera de influencia de EE.UU, y que  está fuertemente afectada por el virus.

“¡Gracias China!”, dijo en un tuit el secretario de Relaciones Exteriores mexicanos, Marcelo Ebrard, luego un avión lleno de equipos aterrizó en su país a fines de marzo. La ayuda china llegó incluso a la lejana Patagonia, donde aterrizaron aviones con equipos de protección y kits de test a la remota provincia de Santa Cruz, cortesía de un consorcio chino-argentino que construye dos enormes represas hidroeléctricas.

Por otra parte los políticos latinoamericanos que criticaron a China por la pandemia sintieron rápidamente la ira de Beijing. Los diplomáticos chinos en la región fueron despiadados en sus ataques contra quienes desafiaron el relato oficial.

Una de las pocas naciones latinoamericanas que no han recibido ayuda médica china este año ha sido Paraguay, el único aliado diplomático de Taiwan en América del Sur.

Una vez que disminuya la pandemia, Beijing espera que su “diplomacia de los barbijos” se traduzca en un mayor comercio e inversión. China, ya es el mayor socio comercial de Brasil, Chile, Perú y Uruguay. Es probable que este año sumará más naciones como Argentina, a esa lista a medida que se recupere su economía. El contraste entre la rápida recuperación económica de China y el caos de gran parte de EE.UU. no pasa desapercibido para los latinoamericanos.

“China continuará profundizando la cooperación en infraestructura, energía, agricultura y otros sectores tradicionales. También espera diversificarse hacia la salud pública, la economía digital y otras nuevas infraestructuras”, fortaleciendo la relación entre China y América latina y el caribe, dijo Wang desde el Ministerio de Relaciones Exteriores. El comercio total entre China y América latina creció de u$s 17.000 millones en 2002 a casi u$s 315 millones en 2019, según el Congreso en Washington..