LA CHANCHADA.

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Tentado tal vez por la modelo Liz Solari o una inclinación progre el Presidente posó junto a la actriz Liz Solari ante una urna que proclama NO al acuerdo porcino con China. “Si Paul Mc Cartney me canta “Black Bird” me hago vegano.” prometió el Presidente.  Paul no se lo cantó, pero en cambio le envió un ruego: que suprima en la Argentina la venta de carnes los días lunes.

Estas cosas se difunden: al fin de cuentas es la reunión cumbre del ambientalismo vegano y el Presidente de la República, entre cuarentenas, peste y otras yerbas.

El proyecto para multiplicar la exportación cerdos es cuestionado por las organizaciones socio ambiental y China aún no lo firmó.  Del silencio asiático se desprenden varias interpretaciones: el veganismo lo considera un triunfo porque –consideran- “se han desalentado las inversiones en un país con un presidente Go Vegan o como una señal de alerta, por si están negociando por izquierda, para evitar protestas”. Desde el sector porcino, reclaman confirmar el proyecto. El Gobierno atribuye a la pandemia la demora de esa firma.

China propone criar cerdos en la Argentina. El Gobierno respondió con una contrapropuesta. Fue enviado al Gobierno chino en junio pasado. Por ahora no hay respuesta. Silencio oriental.

“Nuestro país cuenta con cuestiones muy interesantes (frente a otros países) como el precio del maíz. Y el cerdo se alimenta en un 70% de maíz; como la tierra; como la tecnificación argentina; como los estándares sanitarios. Y nuestra región no tiene la fiebre porcina africana”, dice el embajador en Beijing Fernando Vaca Narvaja.

Por su parte, los ambientalistas aluden a la contaminación con agro tóxicos en la producción de maíz; al exceso de agua necesario para la crianza porcina. Ni al modo de producción chino como origen de eventuales pandemias.

Un detalle: la urna que abraza sonriente Alberto Fernández contiene 580.000 firmas a favor de la chanchada vivita y coleando.  No de su carne blanca que tanto apetece el pueblo chino. Ni de los dólares.