LA ARGENTINA DEVORADA

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Por José Luis Espert * -La Argentina viene de una decadencia larga, por ahora no hay ningún argumento para pensar que la decadencia terminó, eso como concepto. En el corto plazo la economía va a arrancar en los próximos meses, vamos a empezar a ver números que van a estar por encima de 2016, creo que vamos a terminar el año con un crecimiento de alrededor de dos, dos y medio o hasta tres por ciento. Con mucha dispersión. Hay sectores que están teniendo una recuperación importante y otros que siguen en recesión. Una parte del agro anda bien, una parte de la industria arrancó, la construcción va a andar bien, pero el comercio sigue flojo porque los salarios reales todavía se recuperan.
Los auténticos decadentes han sido aquellos sectores que tuvieron un beneficio artificial durante la época kirchnerista; los textiles, por ejemplo, calzado, la industria metalmecánica; sectores que crecieron a tasas insostenibles y alucinantes y ahora se vieron golpeados. Las reglas del juego las imponen los sectores históricamente protegidos. Así que no hay ningún motivo por el cual ellos vayan a dejar de seguir pidiendo, por lo que siempre han pedido y han logrado éxitos.
Creo que hasta el presidente Macri está seriamente involucrado en el diseño y el comando de la política económica. Yo te diría claramente que no es sólo Nicolás Dujovne. El presidente del Banco Central lo es, Caputo y Lopetegui, también. Hay un colegiado ahí para manejar la economía.
Es mucha gente, alguna sin formación en economía, como Lopetegui y Quintana, y el propio Presidente. Para manejar la economía argentina, dado que es un país decadente, dado que el kirchnerismo lo dejó al borde de una crisis, se requería de mucha unidad de concepto. Una cabeza fuerte por el hecho de que la economía es equilibrio general y hace falta una visión global de las cosas.
La Argentina es un país populista desde hace casi un siglo, tiene ciclos de mayor o menor populismo, pero es populista, si no, no sería decadente.
-Hay otra manera de gestionar, hay otra manera de concebir el país, pero no hay nadie hasta ahora que tenga chance de ser político y manejar los destinos. No es el fascismo repugnante del kirchnerismo. Pero se mantiene una economía muy cerrada al comercio, la economía sigue muy cerrada y de hecho hubo planes de apoyo para calzados, textiles, motos, etcétera; industrias que compiten con importaciones. Y además porque la otra columna vertebral que es el gasto público y el déficit siguen incólumes.
Los países como Chile, Perú, Australia, Nueva Zelanda, ni hablar Japón, España; todos tuvieron su momento de miseria y todos cambiaron para bien, así que no veo por qué no hay argumento para cambiar para bien. Todos los que dicen eso justifican porque no creen en eso, creen en otra cosa: que la Argentina posible es ésta, del gasto público alto, del déficit fiscal, de la economía cerrada, de plata para los piqueteros, de plata para los sindicalistas.. Y hay países a los que no haciendo todas estas cosas les ha ido mucho mejor que a nosotros.
Hay que dar un batalla cultural muy seria. Hay que tener otro empresariado como promedio, otros políticos como promedio, y sindicalistas distintos. Esto no se soluciona con alguien iluminado que venga y diga hay que hacer otra cosa.
Nuestra decadencia ya cuesta sangre. Porque la Argentina tiene hace 30 años 30% de pobreza, hay gente que se muere de hambre acá, tenemos niveles de inseguridad que no tenemos nada que envidiarle a ciudades muy inseguras del mundo, y en el tema de la droga tampoco. Todo eso causa muerte. Entonces a alguien debería ocurrírsele hacer otra cosa y no la misma estupidez que estamos haciendo desde hace 80 años.
*Es economista, defensor del libre comercio, los bajos impuestos y la educación. Su libro “La Argentina devorada” profundiza estos temas. Estudió licenciatura y doctorado en Economía en la Universidad de Buenos Aires, tiene un máster en Economía de la Universidad del CEMA y un posgrado en Estadística de la Universidad de Tucumán.