ISABEL DIAZ AYUSO: NO METERSE EN LA VIDA DE LA GENTE

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Isabel Díaz Ayuso se impuso en Madrid con alto nivel de participación ciudadana (76%) aunque el voto no es obligatorio. Dobló los votos de la pasada elección, en 2019, y se impuso en sectores electorales que antes habían sido fieles. Díaz Ayuso, líder de centroderecha, obtuvo 65 escaños, casi la mayoría absoluta para gobernar [69 escaños], a un millón de votos con respecto al segundo. También doblegó al partido de extrema derecha, Vox.

“Empleo. De eso se trata y no de las miserias que reparten allá donde gobiernan, en todas las comunidades, en todos los ayuntamientos y en todos los países donde se aplican sus recetas. Miseria y pobreza. Igualan a la baja. Como en Venezuela o en Cuba. O en el resto de Hispanoamérica, que la tienen en llamas”

-Apostamos por ir contra el virus, no quedarnos de brazos cruzados y optar por el cierre masivo, que a lo único que lleva es a la ruina de muchas familias y no soluciona el problema de los contagios. Creamos dos hospitales en tiempo récord,  compramos los mejores tests del mercado y llevamos a cabo cribados masivos de antígenos en las zonas de mayor contagio; analizamos con un sistema pionero las aguas residuales de la región para anticiparnos al virus; convertimos hoteles en hospitales, contratamos 11.000 profesionales de la salud más, hicimos tests en las farmacias, trajimos 24 aviones con más de 1600 toneladas de material sanitario. No hemos parado en este año y medio de pandemia para proteger a los ciudadanos.

Optamos por mantener un equilibrio entre salud y economía y tratar de que la gente pudiera abrir sus negocios y seguir con sus vidas conviviendo con el virus. Y eso lo hicimos porque consideramos que era la mejor política, no estábamos pensando en ningún momento en que después esas decisiones se fueran a traducir en votos. Gestionamos una pandemia pensando exclusivamente en los ciudadanos y luego una inmensa mayoría lo ha respaldado en las urnas, algo de lo que no me puedo sentir más orgullosa.

–Siempre he creído como pilar básico de todo en la libertad y que a los ciudadanos hay que tratarlos como adultos. Por eso, los políticos no debemos entrometernos en la vida de la gente, que quiere levantarse todos los días, poder tomar el metro e ir a trabajar, ganarse su dinero, salir a divertirse, compartir ratos con sus amigos. Nosotros estamos para poder facilitarles todo esto, pero no para decirles lo que tienen que hacer. Nosotros no creemos en el modelo dirigista y colectivista que defienden los partidos de izquierda que pretenden decirle a la gente cómo vivir, qué comer, cómo comprar.

–Tuvimos claro que los colegios tenían que volver a una relativa normalidad, y por eso fuimos también pioneros en poner en marcha una vuelta a las aulas segura, con un protocolo muy trabajado que convirtió los colegios en espacios muy seguros. Priorizamos la presencialidad, pero también la educación a distancia, hicimos un esfuerzo incalculable, bajando las ratios de las aulas para garantizar el espacio de los alumnos con suficiente distancia así como la puesta en marcha de un dispositivo muy ambicioso para hacer tests a todos los profesores de la región. Era muy importante que los estudiantes recuperaran sus hábitos, y que las familias empezaran a tener facilidades también para conciliar porque los meses de confinamiento han sido muy duros para muchas de ellas que han tenido que teletrabajar y, prácticamente, hacer de profesores con sus hijos.

–Solo hay que echar un vistazo a aquellos países donde los gobiernos populistas han hecho dependientes a los ciudadanos de sus políticas de subvenciones que nadie quiere. Porque está muy bien ayudar a quien lo necesita, pero es que el que lo necesita lo que quiere es poder salir adelante sin necesidad de tener que estar dependiendo de un Estado, que pretende hacerles dependientes y dirigirles sus vidas. La gente quiere ser libre. Sobre la situación en estos lugares, la conclusión está en cuantos salen huyendo de allí y nos advierten de que vienen del “futuro”.

-El riesgo de la región sigue siendo los gobiernos populistas de izquierda inspirados en dictaduras comunistas como la de los Castros en Cuba o el Chavismo en Venezolano. El llamado nuevo socialismo del siglo XXI que ha arruinado los países por donde ha pasado, dividió a la sociedad, secó la iniciativa privada, las oportunidades, las libertades…

-Hay motivos para la esperanza como la llegada al gobierno de Guillermo Lasso en Ecuador que estoy convencida que sus políticas basadas en la libertad será un ejemplo y un aire fresco para la región.