ETCÉTERA

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El mercado solar sube con cinco millones de techos cada año en EE.UU. Tesla aspira a quedarse con el 5% de ese negocio. Elon Musk su CEO apuesta a la inevitabilidad del mañana. Diseña el futuro y con su voluntad hace que exista, pese a los descreídos. Tesla y SpaceX, fue considerada  una apuesta delirante de un empresario con pocos recursos y ansioso por desperdiciar miles de millones de dólares (suyos y ajenos). Tesla se convirtió en la acción que es más peligroso vender anticipadamente, al costar miles de millones a los especuladores, más que las pérdidas sumadas de los que apostaron contra Apple, Amazon y Netflix. Musk es  el rostro de la salvación para algunos y una motivación para otros. «BMW está usando una foto de mí para asustar a sus ejecutivos para que tomen con seriedad los vehículos eléctricos. No estoy bromeando», dijo Musk. «Es una especie de halago al revés.» Todo esto hace de él porque – la persona obvia para encabezar la industria de la energía solar: Lyndon Rive, el CEO de SolarCity, anunció el 15 de mayo que dejaría la compañía.
Dentro de Tesla hubo serias dudas sobre la fusión. «Casi no había conocimiento de lo que era SolarCity dentro de la compañía en general, y eso incluye a Elon», dice una «No entendían el negocio.» Musk valora y maneja información.
SolarCity podría resultar una carga muy pesada para los recursos de la compañía. La energía solar podrá ser una parte innegable del futuro -la industria creó el doble de puestos de trabajo que el carbón el año pasado y aporta casi el 40% de la nueva capacidad eléctrica que se agrega a la red, más que la eólica o incluso el gas natural-, pero SolarCity no. En su último informe trimestral de ingresos antes de la fusión, SolarCity alertó de una caída del 26%, año contra año, en megavatios instalados, lo que es una métrica clave de la energía solar.
Pero si tiene razón dará un gran paso hacia la realización de su visión de un planeta más limpio. Con el presidente Donald Trump anunciando la retirada de EE.UU. del acuerdo climático de París, todas las miradas están puestas ahora en el sector privado para el liderazgo ambiental, con Musk a la cabeza.
No es de sorprenderse que Musk diga que no está preocupado. «Decididamente funcionará», dice. «Es sólo cuestión de cuándo.»
Musk siente que la estética, en particular, será crucial para SolarCity, que espera ganar al tipo de consumidores que podrían dudar de instalar paneles solares tradicionales en sus casas. A fin de cuentas, Musk ha explicado que Tesla creció a partir de su visión de que los vehículos eléctricos eran «feos y lentos y aburridos como un carrito de golf». «La clave es convertir lo solar en algo deseable -dijo Musk en el escenario- hasta el punto de que uno quiera ponerlo en el lugar más destacado de su casa, llamar a los vecinos y decirles: «¡Vean este techo hermoso!».»
Las tejas de Musk pueden terminar siendo tan sexies para los clientes como sus vehículos. Gavin Baker, que maneja una cartera de US$ 13.800 millones en Fidelity, aumentó la inversión de la firma en SolarCity poco antes de la adquisición y ha dicho que es optimista respecto del producto.