ETCÉTERA

0
62

Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, se veía por primera vez con el juez de Nueva York. Extraditado desde México, escoltado por los hombres de James Hunt. El agente especial al mando de la Agencia Antidrogas de Nueva York (la DEA, en sus siglas en inglés) estuve allí, un Día, porque era el mayor capo del mundo y porque con la caída de Guzmán sabía muy bien que vendrían otros. En sus primeros 100 días en Estados Unidos, enjaulado en un correccional de extrema dureza de Manhattan, la lucha de poder ha bañado en sangre Sinaloa y en Estados Unidos se han multiplicado las investigaciones. Muchos narcos tienen miedo y empiezan a hablar.
“Traer a un tipo como El Chapo aquí hace que mucha gente se plantee si ellos van a ser los próximos. En México corre el rumor de que Guzmán, viendo ya todo perdido, ha empezado a cantar, a delatar a viejos compinches, a subordinados y a rivales, tratando de suavizar lo aciago de sus condiciones: pasa aislado en una celda 23 horas diarias mientras espera juicio. La detención de Edgar Veytia, fiscal general de Nayarit (México), abonó especulaciones.
“Cada vez que hay luchas internas, el cartel se debilita, porque sus miembros empiezan a preocuparse más los unos de los otros, de quién va a ser el próximo jefe, que de sortear la ley”, explica el jefe de la DEA neoyorquina. En Ciudad de México cayó Dámaso López, uno de los sucesores del gran capo, capturado precisamente en plena contienda entre las distintas facciones del cartel: López, por un lado, los hijos de Guzmán, por otro, Beltrán Leyva… Se han empezado a tirar cuerpos desde avionetas, como exhibición y amenaza, y en los dos primeros meses se registraron 230 homicidios…los analistas de la zona creen que a estas alturas se habrá duplicado ya.
La justicia estadounidense considera a El Chapo el mayor narcotraficante del mundo y le atribuye miles de muertes, torturas y secuestros. En EE UU se enfrenta a 17 delitos que pueden dejarle en la cárcel de por vida. Desde que lo extraditaron a EE UU, hace ya algo más de 100 días, vive confinado en una celda sin apenas comunicarse con nadie. Sus abogados dicen que sufre alucinaciones.
En el mundo del narco, muerto el perro, no acaba la rabia. “Alguien va a ocupar ese hueco, hay demasiado dinero ahí como para que no ocurra”, dice Hunt. El arresto hirió a las organizaciones, de la mano de las a fuerzas de Estados Unidos.
Ha pasado casi un año y medio. Kate del Castillo, una de las mayores estrellas de la televisión en México, había trasladado su vida a Los Ángeles y estaba construyendo una carrera en Hollywood cuando en enero de 2016 su foto y su nombre dieron la vuelta al mundo asociados al líder del cartel de Sinaloa. Kate y El Chapo juntos por los titulares durante meses. Primero desapareció, luego dio su versión en algunas entrevistas. Ahora está volviendo a su vida de antes. Pero la resurrección de Kate del Castillo no ha sido fácil, ni ha terminado del todo.
“Por dedicarme a otras cosas descuidé mucho mi carrera. Mi carrera, como mi vida persona. Todo se vio afectado. Pero bueno, son decisiones que uno toma y así es. Poco a poco, estoy recuperando los pedacitos que quedaron de mí y los estoy poniendo todos juntos otra vez. Y ahora están fuertes”
La serie que estaba preparando con Netflix se frenó. La marca de tequila que acababa de lanzar fue objeto de sospechas. El Gobierno de México dictó una orden para obligarla a declarar ante un juez, que le ha impedido pisar territorio mexicano desde entonces.
Pero últimamente Del Castillo (Ciudad de México, 1972) sale en los medios de nuevo para hablar de trabajo. La novela lleva por título Sangre Celestial y es una historia romántica en ocho capítulos en inglés y en español, que narra Del Castillo. Su nombre ha dado la vuelta al mundo y, al mismo tiempo, está opacado. Poco a poco, el trabajo en la pantalla o en la radio empieza a ser de nuevo la normalidad de Kate del Castillo. El proyecto de Netflix pudo continuar, con dificultades porque ella no podía ir a México. Cuando presentó la serie —ya se ha confirmado la segunda temporada— lo hizo por videoconferencia, porque asegura que teme una jugada legal de las autoridades mexicanas para hacerle pagar por aquel episodio. “Tampoco creas que me hace mucha falta ir, porque hace tiempo que no me llaman de México para trabajar. Nunca eres profeta en tu tierra. El cine mexicano está un poco peleado conmigo porque, aunque llevo más películas que telenovelas, me marcaron mucho las telenovelas y en México eso es algo así como malo”.
“Yo sé que la gente me conoce por los 25 o 30 años que llevo como actriz, eso no se borra con cualquier cosa”, contesta a la pregunta de si esto ha sido un desastre en su carrera. El proceso de reconstrucción de su imagen y su carrera “es más bien reacomodar ciertas cosas”. Claro, tal vez un poco limpiar mi nombre. Pero yo no tengo por qué limpiar un nombre que no he ensuciado. Yo por lo pronto me voy a centrar en recuperar mi carrera y en hacer proyectos interesantes”. El Chapo fue hasta ahora su gran proyecto interesante. ¿no?