EL PODER SUAVE

0
80

 

Joseph S. Nye, Jr.*  En reciente encuentro de expertos en política exterior transatlántica, integrantes europeos expresaron inquietud por las cuestiones internas de Estados Unidos y su influencia sobre “el poder suave” que tipifica su política exterior. ¿Se justifican sus temores?

Los líderes políticos astutos saben que los valores pueden crear poder. Si puedo atraer a alguien y persuadirlo que quiera lo que yo pretendo, no tengo que imponerle hacer lo que quiero o pagarle por ello.

Si Estados Unidos representa valores que para otros son atractivos, puede ahorrarse premios y castigos. Su poder suave depende que su cultura y política exterior sean atractivas para los demás; de nuestros valores y de cómo practicamos la democracia interna.

Como muestran las encuestas internacionales, la presidencia de Donald Trump fue negativa para el poder suave, como reacción ante su política exterior, que lo alejó de sus aliados y de las instituciones multilaterales, incluyendo la incompetente respuesta frente a la pandemia. Aún más perjudicial para el poder suave fue trastocar la transición ordenada del poder político al perder las elecciones de 2020. Según dijera el senador Ben Sasse, “la invasión al Capitolio estadounidense, el principal símbolo mundial de autogobierno  fue saqueado mientras el líder del mundo libre oculto tras el teclado tuiteaba contra su vicepresidente por defender su juramento de defender la Constitución».

El atractivo de Estados Unidos decayó. ¿Se puede recuperar su poder suave estadounidense? No sería la primera vez. Tiene problemas graves, pero capacidad de recuperación y reforma como en el pasado. En la década de los sesenta el racismo alimentó grandes disturbios urbanos. Las protestas contra la guerra de Vietnam se hicieron más violentas. Hubo bombas en universidades y edificios gubernamentales, miembros de la Guardia Nacional mataron a estudiantes contestatarios en la Universidad del Estado de Kent. Fuimos testigos de los asesinatos de Martin Luther King, Jr. y dos de los Kennedy. Los demagogos populistas como George Wallace echaron combustible a las llamas del odio.

Pero en la década siguiente el Congreso aprobó  reformas políticas. La honestidad de Gerald Ford, las políticas de derechos humanos de Jimmy Carter y el optimismo de Ronald Reagan ayudaron a recuperar el atractivo de Estados Unidos.

A diferencia de los activos del poder duro (las fuerzas armadas), muchos recursos del poder suave están lejos del gobierno y atraen a pesar de la política. Las películas de Hollywood y la música popular con mujeres independientes o minorías influyentes atraer a otros sectores como la prensa diversa y libre, la colaboración de sus fundaciones, investigaciones libres en universidades. Empresas, universidades, fundaciones, iglesias y movimientos de protesta estadounidenses desarrollan su propio poder suave, que puede reforzar otras percepciones del país.

Estados Unidos ya  experimentó el aumento de polarización política antes de que Trump fuera electo en 2016. Su novedad  fue explotar y exacerbar el populismo nacionalista como control político del Partido Republicano, intimidando a sus congresistas con amenazas de un desafío de sus seguidores en las elecciones primarias.

Para quienes preocupa la muerte de la democracia es importante recordar que la participación sin precedentes en las elecciones de 2020 destronó a un demagogo. El resultado fue ratificado en más de 60 casos judiciales supervisados por una justicia independiente. No implica que la democracia estadounidense no tenga problemas. La etapa Trump erosionó gran cantidad de normas democráticas. La polarización continúa y la mayoría de los republicanos cree sus falacias sobre las elecciones. Los modelos de negocios de las redes sociales exacerban la polarización existente con algoritmos que generan beneficios gracias a «participación» de los usuarios y empresas como Facebook y Google. Las audiencias del Congreso recién ahora empiezan lentamente a responder. Nuestra cultura cuenta con capacidad de recuperación. La libertad de prensa, los tribunales independientes y el derecho a la protesta pacífica son algunas de las mayores causas del poder suave.

Cuando políticas gubernamentales equivocadas reducen el atractivo de Estados Unidos , su capacidad para reflexionar sobre sí mismo y autocorregirse lo hacen atractivo en un nivel más profundo. Los valores cambian con la generaciones… y la nueva generación es fuente de esperanza

 

*Profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Harvard