EL OSCURO PERFIL SINDICAL

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Ferdinand Amunchásteguy. Una justicia apartada del centro urbano que es CABA; sin embargo atrajo, en estos días, la atención generalizada de todo el país y ello fue así, por el entorno que rodeó una decisión que, en realidad, hace mucho que alguien esperaba que se produjese. Para conformar esa decisión,  la Magistratura, con hilos invisibles,  debió tejer una urdimbre que integra una realidad,  que agrupó un sinnúmero de situaciones que, pocas veces, se unen en un pronunciamiento. Ya desde hace un tiempo,  la justicia había dedicado varias de  sus investigaciones  a intentar desentrañar los perfiles más oscuros de la actividad sindical.

De ese modo fueron apareciendo en las carátulas de los expedientes nombres como el del “Caballo Suárez” , “el Pata Medina” o “vino tinto” eufemismos con los que se identificaba   a los capitanejos de sectores agresivos que se suponía dedican sus desvelos a la defensa de los trabajadores que representaban.

Cierto es, que a lo largo de esas pesquisas se conoció también un estilo de vida rumboso, en muchos casos incompatible con la actividad que generaba esas delicias cotidianas de una vida desahogada.

Algún avión privado, autos de lujo; harás  para la crianza de caballos pura sangre -actividad a la que muchos son llamados, quizás por tratarse del deporte de los reyes”- viajes a los paraísos del mundo y una que otra manifestación de opulencia eran conocidas sin que la sociedad reaccionara contra ellas. Es más, en el último tiempo  hasta se cubrieron esas pesquisa bajo el manto siniestro del “lawfare” con el que se introdujo la sospecha de una persecución falsa y tendenciosa contra los sectores cuyo único pecado, según los constructores de la teoría, consistía en haber alzado las banderas de los desposeídos y pretendido luchar con los enraizados sectores que explotaban sus vidas.

Sin embargo, y por arte de birlibirloque, algo cambio en la visión que la sociedad guardaba de estos personajes. Es que la mixtura política que ha generado nuestra pesada realidad, comenzó a irritar a sectores que airadamente se propusieron defender sus intereses de mano propia.

Quizás, los primeros indicios de ese cambio se encuentren en las manifestaciones auto convocadas de las organizaciones de la economía popular, que ingresando en la escena de los trabajadores, representan a un sector inorgánico de ellos, que procura lograr,  por medio  de acciones directas, recuperar o alcanzar con éxito, beneficios que les son lejanos.

Su manera de expresarse,  ha ido escalando las conductas que  , inicialmente,  fueron admitidas como una desesperada consecuencia de los apremios padecidos, para, poco a poco,  convertirse  en una protesta social que impacta en la vida de los demás ciudadanos,  a los que advierte de la situación, aunque se encuentren impedidos de aportar  una solución.

De tal suerte, se han popularizado en la Argentina, los piquetes, la ocupación de carreteras y el entorpecimiento de la circulación dentro de la ciudad, en procura del reconocimiento de derechos en cuya búsqueda  se lesiona  otros que, en principio carecen de la misma protección.

Sin embargo, y aquí lo novedoso, una hasta ahora desconocida juez de San Nicolás, decidió definitivamente señalar que la conducta de los representantes  de camioneros impidiendo la actividad de quienes no se sometían a sus deseos, era constitutiva del delito de extorsión, lo que la condujo a la detención de los cabecillas del “bloqueo que condenó”. La cuestión adquirió una mayor relevancia cuando se supo que los mismos eran conspicuos integrantes de la conducción del Gremio que conduce -el ahora aparente aliado del Presidente, Hugo Moyano-

De todos modos y quizás para compensar el pronunciamiento poco vulnerable que comentamos, el Juez Ramos Padilla – hijo del que se entretiene haciendo marchas para destituir a la Corte Suprema- acaba de resolver que no existe usurpación si la toma de los terrenos ajenos se hace a la luz del día, con lo que,   por los menos,  deja entrever que podría sancionar a los “trasnochados” o “trasnochades” -para no excluir a ninguno-que intentaren cumplir la misma acción en la oscuridad de la noche.

Cuando la política ingresa en los Tribunales, la justicia escapa por la ventana, dijo alguien una vez, pues habrá que estar atento para vigilar puertas y ventanas ya que los movimientos en el interior se presentan cada vez más bruscos y desvergonzados, por lo que se torna necesario percibir con los propios ojos,  quienes ingresan y permanecen o quienes abandonan el lugar.