EL  GRAN SHOW DE NOVIEMBRE.

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No es vano Estados Unidos generó Hollywood, no en vano todo o casi todo se arma como un espectáculo. O mejor dicho como un show. No es casual que Ronald Reagan haya sido un actor de cine y Donald     Trump un animador exitoso de televisión. Más aún: Obama tuvo por vice a Joe Biden en los pasados comicios. Enroque: su esposa Michelle es probable que sea la vice del candidato demócrata.

No es casual que el electorado progresista dude de su candidato excelso Bernie Sanders y por lo tanto mire con cariño a Joe Biden un demócrata atildado, más bien conservador. Se trata de voltear al odiado por los liberales bien pensantes: Donald  Trump, que hasta hoy no duda de su reelección se permite la burla sobre la tropa variopinta  de candidatos demócratas.

Todo se suma al show: Tom Hanks, Scarlett Johansson, y un frente galáctico de estrellas unidas en el frente contra la reelección. Hanks donó dinero a Biden, mientras que Johansson lo hizo a la campaña de Elizabeth Warren. George Takei de la serie de ciencia ficción espacial “Star Trek” no pudo decidirse y donó tanto a Biden como al ex alcalde de South Bend, en Indiana, el homosexual Pete Buttigieg, sorpresa en las internas. Ya renunció al igual que Warren su candidatura hace dos días.

El estratega demócrata Bill Carrick, dictamina: “Hollywood siempre ha sido una importante fuente de recaudación de fondos de campaña para potenciales candidatos presidenciales Esta vez es un poco diferente.” “Están tan aturdidos y confundidos sobre quién es el mejor para vencer a Trump”, dice Steven Maviglio, estratega demócrata de la capital de California, Sacramento.

Hillary Clinton era la clara favorita en la meca del cine: “Hillary estuvo aquí en Hollywood todo el tiempo”, recuerda Maviglio. “No creo que nadie haya estado a la altura de lo que hizo la última vez aquí”.

Biden, vice en  la gestión de Barack Obama, se ha movido en Hollywood como senador y vicepresidente-apareció en el escenario de los Oscars en 2016. Y no le va nada mal.

“El catalizador más importante para las contribuciones en Hollywood es Donald Trump, que es increíblemente impopular aquí”.

Los candidatos necesitan una mayoría absoluta de delegados para ganar la nominación. Si no, habría varias rondas de votación, con la amenaza de que se fracture el partido. El ex vice de Obama va primero.

Joe Biden o Bernie Sanders. Uno de ellos será el candidato demócrata. Se celebrará la Convención Nacional Demócrata. Donald Trump solo piensa en las presidenciales del próximo 3 de noviembre. Biden lidera la carrera, con 664 delegados, mientras que Sanders tiene 573. Ya  competieron en seis estados: Washington, Michigan, Missouri, Mississippi, Idaho y North Dakota.

El sitio de predicción electoral Five Thirty Eight, Biden cuenta con una probabilidad de ganar la nominación del 88%, mientras Sanders apenas del 2%.

El ex vicepresidente de Barack Obama se convirtió en el gran favorito, luego de recibir el apoyo de Pete Buttigieg, Amy Klobuchar y Mike Bloomberg, que se bajaron de las primarias. Biden tiene una coalición más amplia de votantes demócratas que Sanders, especialmente ahora que los latinos ya han votado. Y las primarias que restan no son mayormente en estados fuertes para Sanders.

Entre el 13 y el 16 de julio, el candidato será designado en Milwaukee en la Convención Nacional Demócrata. En la primera ronda de votación participan solo los 3.979 delegados electos. Si ninguno de los postulantes alcanza la mayoría absoluta, habría una segunda y hasta tercera votación.

Trump disfrutar las primarias demócratas, según sus comentarios en Twitter. Su única preocupación es el impacto económico del coronavirus, único obstáculo, por ahora, en su camino a la reelección.

Es posible que todo sea aún muy prematuro tanto sobre el futuro aun no preciso de Donald Trump como respecto al liderazgo demócrata, pero el resurgimiento a la primera posición de Joe Biden muestra señales que no pueden desconocerse. Un dato inicial es su crecimiento sorprendente después de los tropiezos en el inicio de las internas de Iowa.

En toda esta operación intervino decididamente Obama que en su momento eligió a Biden, un conservador, como su compañero de fórmula para dar previsibilidad a los mercados en momentos del desastre financiero que desbocaba al país. La posibilidad ahora de que la esposa el ex presidente, Michelle Obama, sea la vice de Biden es más que un rumor.

“Para todos aquellos que han sido derribados, descontados, abandonados, esta es su campaña”, bramó Biden exultante como nunca antes en la primaria, al hablar ante su seguidores en y un acto en Columbia, Carolina del Sur, luego de que los medios lo declararon ganador.

“Si los demócratas quieren un candidato que sea un demócrata, un demócrata, un demócrata de toda la vida, un demócrata orgulloso, un demócrata Obama-Biden, y agregó: “Tenemos la opción de ganar o perder en grande. Esa es la elección.

El elenco más diverso y amplio de candidatos de la historia quedó reducido a una pelea entre tres septuagenarios. Donald Trump tiene 73 años, Biden 77, y Sanders 78. Se acerca el clásico “The end”

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