EL GIGANTE BONAERENSE: CASAS VACÍAS, CAUSAS LLENAS

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Por Carlos Lazzarini (@calilazzarini) Cuando aborda las distintas características de la transformación política, el experto en comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí, habla de la importancia que adquirieron las CAUSAS como factor ordenador y aglutinador de los diferentes grupos sociales y políticos, por sobre las CASAS partidarias. Los sellos, diríamos en nuestro país, han dejado de significar y convocar. Sin embargo, a propósito de la decisión de la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner de presentarse en las próximas elecciones legislativas por el Frente Unidad Ciudadana, se habla de vaciamiento del Partido Justicialista. Como si en este caso, como en el de tantos otros espacios, los vaciamientos tuvieran que ver solo con la herramienta a utilizar en una elección. En verdad, son solo más evidencias que se suman a una crisis de representación de los partidos políticos mucho más profunda que se arrastra desde hace tiempo. Claro que no es frecuente, aunque tampoco inédita que las autoridades de un partido se vayan a competir con otro sello y que ordenen a sus apoderados autorizar la competencia de otros candidatos con el sello que ellos dejan. Tampoco que esto suceda con el PJ, un sello que aún tiene cierta tracción electoral. Sin embargo, el acento debería ponerse en las CAUSAS. En lo que cada espacio se propone representar. Y en saber, en todo caso, cuál será la fisonomía que irán adquiriendo en nuestro país los partidos Siglo XXI.L
Los cambios sociales que vivimos son de una profundidad tan extraordinaria que las nuevas ofertas políticas rechazan la palabra partido en su estrategia de marca. Partidos que ya no catalizan, no filtran, no representan, ideas e intereses. Proceso de desintermediación política. El mismo autor identifica cinco déficits que deberían resolver los partidos: 1) capacidad para comprender los cambios, 2) capacidad para seleccionar sus candidatos/equipos/funcionarios 3) capacidad de representar 4) capacidad de regular 5) capacidad de gobernar.
Sello all inclusive?
En lo doméstico y coyuntural, quienes conformaron el frente Unidad Ciudadana no obstaculizaron (desde el poder que le da el ocupar una responsabilidad institucional de un sello que ya no utilizarán) la inscripción de la Alianza del Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires, que tiene al PJ como uno de los partidos que la conforman. La habilitación a Florencio Randazzo incluye el uso de los símbolos, gorro, bandera y vincha.  Sello all Inclusive con tal de evitar la competencia y con eso la renovación partidaria, la autocrítica, la selección de candidatos de cara a la gente. Aunque hay imágenes y sedes todavía en disputa. Un tema que seguramente desvela a los electores por encima de las dificultades que se le presentan en su vida cotidiana. Cerrarse antes que abrirse, monologar antes que dialogar, digitar antes que elegir. No se ha tomado nota de los nuevos paradigmas. Indudablemente.
Mientras la disputa por el merchandising  seguramente tendrá nuevos capítulos aunque estén venciendo los plazos legales,  queda pendiente echar luz sobre las CAUSAS que cada espacio se propone identificar, interpretar, representar, regular. Nada menos.
Signos de la resistencia al cambio. Desde cada sector se trata de decidir sobre lo que se pone en juego en la próxima elección. Sin esfuerzo por interpretar lo que en verdad la gente, los electores, los supuestamente representados, creen, interpretan o les parece que estará en juego. «Tenemos que plebiscitar la gestión de Macri», «nuestro enemigo es el ajuste», «tenemos que enterrar el pasado», «tenemos que garantizar la gobernabilidad», «hay que ponerle límite a Macri», «tenemos que profundizar el cambio». La política le quiere decir a la gente lo que está en juego antes de escuchar e interpretar lo que la gente cree que estará en juego. Razones o emociones. Economía o política. En toda elección no es una sola cosa. Hoy parece haber tensión entre los motivos económicos y políticos, sin certezas sobre la ponderación final.
Horas decisivas para que se conozcan los rostros que expresarán las diferentes posturas. Tampoco en el método para la selección de candidatos habrá novedades. Se persistirá en la especulación, en el juego de póker, en el cuarto oscuro como escenario predilecto para la toma de decisión con monopolio de lapicera.  No habrá innovación. El oscurantismo, la simulación, y la especulación, siguen sacando ventaja a la transparencia, la apertura, y la participación. Frente a una sociedad que asimila la velocidad de los cambios, de la transformación permanente, de los métodos disruptivos y la creatividad, la política se aferra a sus viejas prácticas. Aunque se jacte de haber derrotado a los barones del conurbano.
Horas decisivas para la política. En tanto, la elección sigue ausente en la agenda de los votantes.