EL FACTOR CHILENO.

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Según el sitio Ourworldindata.org -desarrollado por la Universidad de Oxford-, Chile es el país líder de Latinoamérica con mayor cantidad de dosis suministradas por cada 100 personas.

Our World In Data es una publicación en-línea que presenta datos y resultados empíricos que muestran el cambio en las condiciones de vida en todo mundo. Los resultados son mostrados por medio de gráficos y mapas interactivos que muestran las tendencias de cambio por país y región.

JP Morgan proyectó que Chile podría ser el primer país emergente en el mundo en lograr la inmunidad colectiva contra el Covid-19, y por delante de naciones como Brasil, Colombia, México o Argentina. Según el banco de inversiones esos países inmunizarán a su población entre finales de 2021 e inicios de 2022.

Dentro de las razones del rápido avance del proceso de inoculación chileno el informe destaca una red de salud diversificada a lo largo del territorio nacional con más de 2500 establecimientos y más de 60.000 trabajadores de salud, además de una provisión descentralizada y autónoma que radica en el hecho que el sistema de atención primaria depende en un 87% de los municipios.

“La atención primaria ha volcado todos sus recursos y todo su tiempo en la vacunación de la población susceptible, yendo incluso un poco en desmedro del resto de las prestaciones que ellos ejercen diariamente. Pero son equipos que están entregados al trabajo territorial, a la prevención y a la promoción, porque es una red que se despliega hasta los lugares más recónditos del país”, define María Elisa Quinteros, académica de la Universidad de Talca y epidemióloga.

Claudio Castillo, académico de la Facultad de Ciencias Médicas Usach y experto en políticas públicas en salud, también valoró aquella tradición en términos de coberturas de vacunación.

“Los equipos actúan de memoria, porque tienen una base territorial importante. De esa manera, y a medida que el calendario de vacunación va avanzando por edad y por grupos de riesgo, logran un diseño óptimo”, dijo Castillo, quien abordó otro factor.

“La vacuna Sinovac requiere una conservación de cadena de frío bastante normal, entre 2 y 8 grados Celsius, distinta de la vacuna Pfizer que requiere una supercongelación de -70 grados aproximadamente. Y aunque el país tiene una cadena de 26 puestos para resguardarla, lógicamente generaba una logística más compleja y esta vacuna facilita ese proceso”, añadió el académico.

“El país gestionó acuerdos de forma anticipada para obtener dosis suficientes”, valoró María Elisa Quinteros, doctora en Salud Pública.

Claudio Castillo sumó otro factor. “Se da en un enfrentamiento de la pandemia muy complejo, con cantidad de casos y muertes muy elevado, y con mala respuesta según algunas mediciones. Ahora tenemos vacunación en personas mayores que están más convencidas del proceso y eso lo refleja que sobre los 73 años, tenemos una cobertura sobre el 70%”.

El affaire de las vacunas y la reacción airada en la Argentina se asocia  directamente al hambre ciudadano por una vacunación rápida y masiva. Ya es hora.