EL DILEMA NUCLEAR

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Estados Unidos advierte sobre “la calidad y la seguridad” de China para construir la cuarta central nuclear en la Argentina. Fuentes reservadas e indiscutibles adelantaron la cuestión. A fin, una funcionaria del gobierno de Joe Biden –Ann Ganzer- viajó a Buenos Aires. Su responsabilidad abarca evitar la proliferación de armas convencionales avanzada –sistemas portátiles de defensa aérea, equipos militares, censores y municiones guiadas de precisión. Incluye además, dato clave, temidos misiles. Quería hablar de estos temas –y lo hicieron-, con ministros de Alberto Fernández.

A pesar de las distracciones propias de las diferencias en el seno del Gobierno argentino, dejó en claro ante los ministros argentinos que al gobierno de los Estados Unidos no le pasa desapercibida la central nuclear con tecnología y financiamiento de China.

No es un tema menor, ya advertido hace meses por el omnipotente asesor de la Casa Blanca, Jake Sullivan, consejero de seguridad-. Al mando de la señora Ann Ganzer viajó una comitiva de 15 funcionarios de Joe Biden, ella es subsecretaria de Política de No Proliferación del Departamento de Estado. Reitero  preocupación “acerca de la calidad del control de seguridad de China”. Lo hizo directamente a Matías Kulfas (Desarrollo Productivo), Daniel Filmus (Ciencia y Tecnología) y Jorge Taiana (Defensa); al jefe de Gabinete, Juan Manzur, al secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, y al vicecanciller, Pablo Tettamanti

“Es una decisión soberana de la Argentina elegir con quién asociarse para ampliar la generación de energía nuclear, pero queremos advertir que China tiene una mirada menos estricta en lo que se refiere a seguridad y protección que nosotros; ellos toman atajos. Les hemos hablado a los reguladores para que estén seguros y entiendan cómo es el reactor chino y que verifiquen bien esa tecnología para que se aseguren que funciona”, dijo Ganzer.

En febrero pasado, la Argentina firmó un acuerdo con China por el cual confirmó la construcción de una cuarta central nuclear que se llamará Atucha III. Esta negociación llevó más de 10 años e involucró también al gobierno de Mauricio Macri, quien decidió avanzar con el reactor de tecnología china Hualong One, de agua liviana y uranio enriquecido, en vez del de tecnología canadiense Candu, que se tenía como alternativa.

El acuerdo incluye que China aporte el 85% del financiamiento de la obra, presupuestada en US$8300 millones. Las autoridades de la empresa estatal Nucleoeléctrica, encargada de la operación y mantenimiento de las centrales nucleares, negocia para que los bancos chinos cubran el 100% del costo. La construcción de Atucha III demoraría 99 meses (un poco más de ocho años). El repago comenzaría una vez  esté operando y se extendería durante 12 años.

China tiene 54 centrales nucleares en funcionamiento en su país y está construyendo otras 15 más. Sin embargo, fuera de su territorio solo se probó la tecnología china en Pakistán. La Argentina sería el segundo país donde se exportaría el reactor Hualongo One.

“Sabemos que la Argentina trabaja en el diseño de un reactor más chico, el Carem, y preferimos que construyan eso en vez [de la central nuclear con tecnología China]. Es una decisión de la Argentina. Solo comunicamos al gobierno argentino algunas de las preocupaciones que tenemos sobre la calidad de control de seguridad de China. Es una alerta de nuestras preocupaciones”, insistió la funcionaria, que optó la visita a nuestro país como su primera salida internacional.

Ganzer señaló a la energía nuclear una herramienta clave para combatir el cambio climático. En ese sentido indicó que los reactores pequeños, como el que diseña la Argentina, son el futuro.

 

“Creemos que los reactores pequeños pueden ser una significativa fuerza multiplicadora para ayudar al cambio climático. Todos los países están buscando energía limpia y muchos se enfocan en energías renovables, que son muy buenas, como la energía solar, eólica e hidráulica, pero no son consistentes, porque el sol no brilla siempre. La matriz energética necesita potencia de línea base y pensamos que pequeños reactores pueden ser la solución para parte de América Latina. Queremos asociarnos con la Argentina para proveer estos reactores al resto de la región. Tal vez el que está diseñando la Argentina o alguno nuestro o de algún otro país”.

La funcionaria destacó el liderazgo argentino en el sector nuclear. Valoramos mucho sus esfuerzos para asegurar la seguridad nuclear de los reactores.  En Chernobyl, estamos muy preocupados por la toma de Rusia de esas operaciones. Hay establecidas reglas internacionales para mantener el orden. A Rusia no le importó. Estamos muy preocupados con la posibilidad de que utilice armas nucleares. Miramos la situación de cerca.

La Argentina y Estados Unidos tienen una relación de más de 40 años en materia de energía nuclear. El país fue el primero de toda América Latina en construir la primera central, Atucha I, que entró en operación en 1974. Hace 20 años se creó entre ambos países el Comité Permanente Conjunto de Cooperación en Energía Nuclear (Jscmec).

Finalmente, volvió a dejar en claro la advertencia sobre la construcción de la central nuclear con tecnología china. “Lo importante es que la energía nuclear no es como construir otra fábrica, hay mucho de preocupación sobre seguridad y protección que va con ello, requiere regulaciones, pericia, entrenamiento especial. La Argentina es la líder de la región y nos gustaría trabajar con ella para ayudar a otros países.