EL COHETE.

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Horacio Verbitsky esgrime el periodismo como un arma filosa, tanto en la información como en sus ideas políticas. Lo hace desde su sitio “El cohete a la luna”, bien escrito y diagramado.

Se reconoce en las páginas del señor Verbisky su afinidad y comprensión por las acciones del Gobierno y en particular de aquellas cercanas al pensamiento de la Vicepresidente.

Es cierto que las definiciones del autor generan rechazo en sectores del mundo empresario y profesional. señalados. También es cierto que su lectura ilumina sobre aspectos que el periodismo por lo general no abunda. Su reciente informe, de considerable extensión, trata temas diversos. Aquí se adjuntan algunas de sus reflexiones:

“El Presidente Alberto Fernández recibió a la mesa de enlace de las patronales agropecuarias, que actúan como partidos políticos de la oposición. Pero debieron dejar en la antesala el hacha de la guerra y sentarse a dialogar, debido a la existencia de 64 cámaras de los distintos eslabones de la agroindustria que están negociando acuerdos con el gobierno, los altos precios de los granos y la carne, un dólar de los más favorables desde que se lleva registro hace nueve décadas y el anuncio presidencial sobre la posibilidad de aumentar retenciones o fijar cupos a la exportación.”

“Alberto dijo que no quisiera aumentar las retenciones, pero no prometió que nunca lo haría. Con un IPC del 4% en diciembre y enero (el doble, en un mes, de lo que Powell estima para todo el año en su país), no hay espacio para la pasividad oficial.”

“…Pero Guzmán también interpretó el proceso inflacionario como un fenómeno macroeconómico. El ministro se apega a una fórmula matemática elaborada por su profesor en la Universidad Nacional de La Plata, Daniel Heymann, que mide el impacto de la emisión monetaria sobre la inflación. …”

“…Heymann es asesor ad honorem de Guzmán, y salió al ruedo en su apoyo. Durante un reportaje en la radio Con Vos, dijo que los precios suben cuando pequeños empresarios como los kioskeros deciden aumentarlos. Si muchos toman tal decisión al mismo tiempo eso se debe a problemas de fondo en las finanzas públicas y, específicamente, al déficit fiscal financiado con emisión. En consecuencia, el rol del Estado debería ser disminuir el financiamiento monetario y la presión impositiva. También encomió la convertibilidad de Domingo Cavallo y objetó las retenciones, porque afectan los incentivos y el estado de ánimo del productor. La SRA y la AEA no lo dirían de otro modo.”

“Más allá de las discusiones teóricas, en las que no es recomendable plantear antagonismos excluyentes, el enfoque de Guzmán tiene problemas complementarios, de consecuencias políticas: Si la inflación es un fenómeno macroeconómico, la responsabilidad primordial es del gobierno, y no de los formadores de precios y la puja distributiva que plantean.”

“La meta de reducir el déficit para no cubrirlo con emisión ata las manos del gobierno para el auxilio a los sectores más desprotegidos, que necesitan del Estado para sobrevivir en las durísimas condiciones que plantea la pandemia. La reducción de subsidios al consumo de servicios públicos conduce a un fuerte aumento de tarifas.”

“Nada de esto robustece las perspectivas electorales del oficialismo.”

“En diciembre, durante el acto en La Plata, Cristina dijo que era preciso alinear salarios y jubilaciones con precios y tarifas. Será difícil lograrlo, si las tarifas se incrementan entre 30 y 40%, según cálculos oficiales y de las empresas. Este es uno de los debates en curso, ya que la Vicepresidenta no considera posible que el incremento supere el 9%. Incluso su ex ministro de Economía, Amado Boudou, declaró en una entrevista con Daniel Tognetti que las tarifas deberían disminuir nominalmente, dadas las ganancias extraordinarias de las generadoras durante el gobierno anterior, que incrementó y dolarizó sus ingresos.”

Ganadores y perdedores

“Dentro del proceso inflacionario ha habido variaciones de precios relativos. Por ejemplo, con una inflación que el año pasado fue del 36,1%, las computadoras y sus periféricos incrementaron sus precios más del 90% y el resto de los equipos electrónicos casi el 70%. Los electrodomésticos crecieron un 60% y los textiles para el hogar el 75%. Comprar un vehículo automotor costó un 55% más que el último año del macrismo. Cambiar el calzado y la ropa, el 50%. Entre los alimentos, la carne se pagó entre el 50 y el 80% más, según los cortes; las frutas y verduras entre el 90% y el 180%, el azúcar el 50%.”

“Esto es irritante, dado que muebles, textiles y electrodomésticos tuvieron un gran incremento del consumo gracias a un programa como Ahora 12, en el que los bancos y el Banco Central financian esos créditos al 15%. En cambio los lácteos, las harinas, el pan y los fideos, las bebidas más populares y los productos de tocador, sólo crecieron entre el 5 y el 30%, por debajo de la inflación, debido a los programas de precios máximos y precios cuidados. Cuando hay factores y sectores de producción que ganan y otros que pierden en forma tan nítida, no es posible explicarlo como un fenómeno macroeconómico ni hay forma razonable de ligarlo con el déficit fiscal y la emisión. Se debe en cambio, a razones políticas y a la oligopolización de los mercados.”

“En cambio, los salarios salieron perdiendo. Según el INDEC, crecieron en promedio un 33%, contra el 36,1% de la inflación.”

Una década o dos

“Tanto el gobierno argentino como el FMI estiman posible llegar a un acuerdo en mayo, pero no se descarta que las negociaciones se extiendan más allá. Guzmán ha repetido que se discute sobre un programa oficial, no a partir de las recomendaciones del Fondo, una idea que suena muy bien pero que tiene algo de candorosa. En las últimas cumbres del gobierno, Cristina planteó que la Argentina debe refinanciar los 44.000 millones de dólares que debe al organismo a 22 años, a razón de 2.000 por año, dado que otra cosa es insustentable. Economía replica que el FMI no tiene facultades para extender el plazo más allá de 10 años y que un default con el Fondo implicaría el corte inmediato del financiamiento del BIRF y el BID. Esto a su vez reanudaría la carrera contra el peso y la brecha en la cotización del dólar podría superar el 200%, todo lo cual frenaría la recuperación iniciada a mediados de 2020.

Si la negociación se dilatara más allá de la fecha electoral (que la jueza María Servini condiciona a la vacunación de todo el personal judicial afectado), la Argentina debería pagar de aquí a fin de año 3.600 millones de dólares en Derechos Especiales de Giro. Raspando el fondo de la lata sería posible, pero ya en 2022 no habría con qué enfrentar los vencimientos por más de 13.000 millones de dólares. También en este rubro, el ex ministro Boudou cree que es posible sentarse a la mesa sin acordar, privilegiando recomponer aunque sea un poco la ecuación ingresos/precios/tarifas que, de mantenerse la situación van a empeorar a ritmo creciente, gracias a los desequilibrios que dejó el macrismo. «Creo que es el momento ideal para una desconexión parcial (sobre todo en tasa de interés y tarifas) opina el renegado del CEMA.”