EL CASTIGO DEL INSOMNIO.

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Bryan Lufkin. «Coronasomnia» o «Covid-somnia”. Es el fenómeno  mundial que afecta a quienes sufren insomnio vinculado al estrés por covid-19.

Un estudio de la Universidad de Southampton, demuestra que la cantidad de personas que experimentan insomnio aumentó de una de cada seis a una de cada cuatro. Mayores problemas de sueño entre madres, trabajadores esenciales y grupos de minorías étnicas.

En China, las tasas de insomnio aumentaron del 14,6% al 20% durante el confinamiento más estricto.

En Italia se observó una «prevalencia alarmante» de insomnio clínico, y en Grecia, casi el 40% de los encuestados demostraron tener insomnio. Con la pandemia en su segundo año, meses de distanciamiento social han sacudido las rutinas diarias, borrado los límites de la vida laboral y aportado una incertidumbre constante con consecuencias desastrosas para el sueño.

Es difícil vivir con insomnio, ya sea en una pandemia o no. Tener problemas constantes para conciliar el sueño o tener un sueño de mala calidad provoca impactos a largo plazo en la salud: obesidad, ansiedad, depresión, enfermedades cardiovasculares y diabetes.

La insuficiencia de sueño – menos de siete horas por noche-  afecta el trabajo. Se aumentan las probabilidades de cometer errores, arruina la concentración y afecta tu estado de ánimo.

El fenómeno del insomnio se debe a la configuración de difíciles circunstancias, «casi bíblicas», según  Steven Altchuler, psiquiatra y neurólogo especializado en medicina del sueño en la Clínica Mayo. «Si tienes insomnio, no eres el único. Gran parte del mundo lo sufre. Es una consecuencia de los cambios por la covid”.

Las rutinas y entornos  se han alterado; dificulta el  ritmo circadiano. Los días se cumplen en un horario de despertadores, viajes diarios, descansos y horas de dormir.

«Se han perdido de señales externas, en las reuniones de la oficina o los descansos programados para el almuerzo», dice Altchuler.

«El trabajo remoto interrumpe el reloj del cuerpo. El cerebro está condicionado: en el lugar de trabajo se trabaja y en casa, se relaja. Ahora, todos están en casa todo el tiempo «, dice Angela Drake, profesora de salud clínica en la Universidad de California. Trata a pacientes con trastornos del sueño. Señala que al trabajar desde casa, se hace menos ejercicio y menor exposición a la luz natural, dos condiciones que contribuyen a dormir mejor.

«Tendemos a tener límites mucho menos claros entre el hogar y el trabajo», dice Altchuler. «La gente tiende a quedarse despierta más tarde». La sensación general de incertidumbre y falta de control alimenta los problemas del sueño. Igual que la sensación general de incertidumbre y falta de control.

La longevidad de la pandemia es otro factor. «Al principio, la gente tendía a sentirse motivada para superar el estrés [de la pandemia]. Pero a medida que ésta continúa, la mayoría de las personas se vuelven menos capaces de afrontar la situación, lo que genera mayores problemas, incluido el insomnio», señala Drake. “Algunos problemas de sueño se han vuelto crónicos y duraderos porque la pandemia ha provocado en algunos casos retrasos en la obtención de tratamiento.” Los trabajadores de la salud son particularmente afectados por el insomnio.

La Universidad de Ottawa analizó 55 estudios globales de más de 190.000 participantes para medir la relevancia del insomnio, la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático (TEPT) desde la pandemia. Los trastornos aumentaron un 15% entre los trabajadores de la salud, y el insomnio un  24%.

En general, cada vez que alguien experimenta un trauma, ya sea una emergencia de salud generalizada como covid-19, un desastre público como el 11 de septiembre o algo más individual como un accidente o, suele sufrir problemas persistentes del sueño.

Los expertos dicen que es importante buscar ayuda cuando persisten los problemas para dormir en estos días.

«Dado que la pandemia ha continuado durante un período de tiempo significativo, no solo un par de meses, existe una alta posibilidad de que las tasas de insomnio no disminuyan«, dice Lisa Artis, directora de Sleep Charity en el Reino Unido.

«Porque si las personas no buscan ayuda cuando comienzan a sufrir con el sueño, es probable que sus problemas de sueño se conviertan en un trastorno del sueño, es decir, insomnio, y desafortunadamente no hay una solución rápida … Es difícil romper los hábitos que se han formado».

Pero hay buenas noticias. Doce meses después de la pandemia, se han producido avances en el tratamiento de trastornos del sueño.

Altchuler apunta a la «rápida expansión de la telemedicina: medicina virtual y visitas virtuales» vinculada a la cuarentena y nuestra incapacidad o desgana para visitar las instalaciones médicas en persona.”

El tratamiento más común para los problemas de sueño es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio que mejora tu «higiene del sueño» (no fumar ni beber antes de acostarse) y entrena el cerebro para asociar la cama con el sueño; no trabajar en la cama.

«Una de mis grandes reglas es que no puedes trabajar en tu laptop en la cama», dice Drake. «No me importa lo cómodo que sea«.