HOROSCOPO CHINO: EL BUFALO

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Carlos Fara. “Una columna política seria no puede dedicarse a comentar predicciones astrológicas como las del horóscopo chino, sino en evidencia empírica concreta y análisis sesudo fruto de la proyección de tendencias”. Esto dice mi hemisferio izquierdo. Pero también tengo uno derecho que dice: “hay más cosas que observar que las derivadas de lo absolutamente racional”. Mi problema es creo que ambas son ciertas. Cómo? O es una cosa, o es la otra. Bueno… aquí me salva mi frase de cabecera: es un poco más complejo.

Para qué leer ridiculeces como las que dice Ludovica Squirru? Si ella tuviese la posta, los clientes no me pagarían a mí. Puede ser. La verdad es que los clientes no pagan por predicciones inverosímiles, sino por ayudarlos a tomar decisiones. El futuro no está escrito, sino que se desarrolla a partir de lo que podamos hacer para influir sobre su conformación. Claro, no sobre TODA su conformación, sino solo sobre algunos detalles y, en todo caso, estar preparado para la parte que no controlamos (que es la enorme mayoría del escenario).

Si bien no es la primera vez que escribimos una columna con el título del año del animal del horóscopo chino, y pese al seguro escepticismo de la mayoría de l@s lector@s, déjenme hacer el intento de ver qué hay en las principales pinceladas de Squirru (ironía pictórica) sobre cosas a las que habrá que prestarle atención durante 2021. Total, no pierden nada. Tómenlo como una liviana lectura de verano.

El año del búfalo (de metal en este caso), comienza el 12 de febrero (supongo que este año el Barrio Chino no lo podrá festejar por la aglomeración, lamentablemente). Ludovica dice El búfalo viene a ordenar este quilombo, pero no de golpe [porque] la rata ya descuajeringó el mundo”. «No se esperan cambios mágicos, o que todo mejore, o que todo cambie. Empieza una época de disciplina, de conciencia laboral profunda, donde con esfuerzo vas a tener más rendimiento y más logros»

“Yo visualizo un mundo de mucho control de todos nosotros, los seres humanos. Llámalo a través de los gobiernos que tomen el poder en el mundo, China, Rusia, o los Estados Unidos. Cómo le afectará al humano común y silvestre, esto de dar cuenta de tus movimientos, de decir cuándo llegás y cuándo volvés a tu casa. Que te pongan en un documento o pasaporte si tenés Covid o no tenés Covid. Viene un mundo controlado, estricto. No es un búfalo manso».

«Este búfalo logra tomar lo que queda de las partículas moleculares de todos nosotros, y es el retorno a la naturaleza, empezar a cultivar tu tierra. Organizará mejor el día a día». Por último agrega que «los recursos naturales van a escasear, por la falta de inversión y la crisis energética» y que «no es un mundo solidario el que viene, es un ‘sálvese quien pueda'». Seguramente aquí se mezclan observaciones con un poco de la filosofía de la autora (siempre pasa).

Lo cierto es que cuando se deben hacer proyecciones sobre tendencias sociales, se debe comprender que hay ciclos que se agotan y reacciones a acciones. Si una sociedad está muy castigada por una crisis, lo más probable es que salga agotada de la misma y no tenga muchas fuerzas para luchar sino por recomponer su espacio individual. Y si hay escasez –o expectativa de que la habrá- la reacción no será de homo sapiens, sino de homo homini lupus. Por lo tanto, no es muy claro que surja de nosotros la solidaridad, sino todo lo contrario. Claro, a mi juicio atenuado respecto a cualquier otro momento de la historia dado el nivel de interrelación global.

Que habrá una tendencia hacia “lo natural” lo aseveran todos los informes sobre hacia dónde se orientarán los comportamientos de los consumidores, advertidos por los especialistas en marketing. Onda verde, macrobiótica, certificado de no impacto ambiental, etc. son ítems que se refuerzan. Algo así como que el susto es tan grande que la mayoría recapacita. O “sin crisis no hay reacción”. Humanum est.

No hay mal que dure 100 años. Si bien no tenemos ninguna seguridad, sino solo incertidumbre, hoy hay más de 60 vacunas en alguna fase de desarrollo. Por otro lado –dato aportado por Carlos Pagni en una de sus últimas columnas- “los estudios para una vacuna exitosa, si se tienen en cuenta los antecedentes del período 1998-2009, llevan, promedio, 8 años y medio. Quiere decir que la humanidad está ante un prodigio científico-tecnológico, ya que el genoma del virus fue publicado por China el 12 de enero de 2020, y a fin de año varias vacunas habían superado la última fase de la investigación”. Eso que hay en el medio entre 8,5 años y 10 meses se llama Inteligencia Artificial. El virus corre rápido y se metamorfosea, sí. Pero también es más rápida la capacidad de investigar como nunca antes en la historia.

¿El búfalo empieza a ordenar lo que desordenó la rata? Suena lógico, pero ¿ordenará lo desordenado o reordenará? Esta segunda opción es lo más probable, que haya un nuevo orden de las cosas. Y también cabe preguntarse ¿por qué la rata desordenó un orden previo? ¿Era necesario que un animal tan pequeño pusiera a la humanidad en jaque? ¿Cuán negativo era el orden previo?

Un último punto: el búfalo ordena y, ergo, controla. Esto significa que ni podremos quedar librados a nuestro antojo displicente, ni podremos salirnos de una disciplina en nuestras cuentas. Habrá que ser cauteloso, precavido. El búfalo avanza lento, frena (se los aseguro yo que soy tigre y tiendo a andar a los saltos).

¿Argentina se controlará, ordenará, será cauteloso con sus cuentas? Ojalá. Nuestros antecedentes no nos ayudan. Nosotros podemos hacer lo que queramos, al fin y al cabo. Lo que no podemos es desafiar al cosmos.