EL AÑO DE MAQUIAVELO.

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Hector Gambarotta. ¿Porque el año de Maquiavelo? Porque la política se ha impuesto por encima de la economía en todos los órdenes de la gestión pública en todo el mundo a partir del disloque generado por el virus. La discrecionalidad es y será la norma y el éxito de cada gobierno dependerá de la astucia con que los políticos hagan uso de ella.

  • El miedo, la agitación política, el deterioro económico y el malestar ciudadano derivados del aislamiento y el distanciamiento social, han contribuido a multiplicar un estado de ánimo convulsivo en todas partes. En circunstancias normales, en el ser humano el cerebro cambia el cuerpo del «modo de supervivencia» a un estado de restauración después de que ha pasado una amenaza. Pero para aquellos que sufren de TEPT (trastorno de estrés postraumático) tal cambio nunca ocurre, dejando al sobreviviente en un estado constante de emergencia y miedo. Hoy en día, es probable que un comportamiento de esta índole pueda llegar a perdurar en el tiempo una vez que se retire la pandemia en amplios sectores de la población. • El rebote del 2021 se producirá luego del fuerte cimbronazo que castigó el nivel de actividad a escala mundial. El PBI global subiría en promedio un 5,3% en el año que se inicia, impulsado por el renovado optimismo sobre una pronta disponibilidad de vacunas. La OCDE ya advirtió que el resurgimiento del virus en todo el mundo occidental ha debilitado el potencial de esta recuperación y advierte que la situación podría complicarse en la medida que los gobiernos eliminen o dejen de proporcionar suficiente apoyo fiscal y monetario.
  • A las empresas se les hará difícil prever cómo se re perfilarán los consumidores, pero es probable que muchos de ellos sigan siendo predominantemente cautelosos y reacios al riesgo, al menos hasta que sientan que todo ha quedado atrás. El acaparamiento y almacenamiento de mercadería que fueron característicos a principio de la pandemia, han disminuido en la mayoría de los mercados, pero aún hay consumidores que están preocupados por lo que les espera en el futuro. Su comportamiento refleja una perspectiva incierta creciente y cambiante sobre lo que está por venir.
  • Entre los componentes de la inversión empresarial el mayor dinamismo se está concentrando en las nuevas tecnologías -particularmente en materia de trasmisión remota, ciberseguridad y protección de la privacidad de datos.
  • La OMC mejoró su previsión para el comercio mundial. Estima ahora una caída del -9,2% para 2020, seguida de un escenario de recuperación del 7,2% en 2021.
  • Mirando al futuro, dejando atrás la pandemia, habrá que despejar dos incógnitas para descifrar el sendero de recuperación de la economía global. En primer lugar, habrá que discernir si lo que es económicamente deseable será políticamente factible y, en segundo término, si lo que ha demostrado ser factible será sostenible en el tiempo.
  • Los 4 desafíos del 2021 que conmoverán al campo de la política y pondrán a prueba las aptitudes los líderes mundiales de Occidente son: reafirmar la democracia liberal como forma de gobierno, encontrar nuevos caminos para reducir la desigualdad en ese marco, restaurando el equilibrio entre el estado y el mercado en distintos campos y remodelando el orden económico mundial.
  • Dada la amplitud temática de estos desafíos nos concentraremos en las páginas que siguen solo en sus principales aristas. En lo concerniente a la democracia, revisaremos el carácter y la naturaleza la insatisfacción reinante; en la desigualdad nos enfocaremos en el debate sobre su valoración política; en la relación entre estado y mercado, analizaremos los cambios ocurridos en el desarrollo de la política monetaria y fiscal durante la pandemia y su incidencia sobre los incentivos económicos; y finalmente, al referirnos al orden económico mundial nos detendremos a observar lo que ha nuestro criterio constituirá el núcleo que definirá su conformación futura: la compleja e intrincada interrelación en la que -al mismo tiempo, negocian y se enfrentan EE.UU., India y China.
  • Desde comienzos del Siglo XXI el concepto de democracia viene siendo esmerilado por factores que han ayudado a deteriorarlo a los ojos de los votantes tales como la heterogeneidad social inducida por las nuevas tecnologías y la globalización que llevan a la atomización de la política. La pandemia no ha hecho otra cosa que profundizar esta tendencia. Frenar la tendencia a la insatisfacción con la democracia se hace imprescindible para mantener la paz social en el futuro.
  • Las desigualdades preexistentes a la pandemia en la mayoría de los países del mundo hicieron que la gente común fuera más vulnerable a las consecuencias de los contagios. Las respuestas políticas defectuosas a la expansión del virus han contribuido a una mayor ampliación de las divisiones económicas, raciales y de género de larga data en todas partes. Así, corregir las desigualdades ha ganado un lugar prominente en todos los discursos políticos y ha saturado la agenda de los gobiernos.
  • Para fortalecer el orden democrático con equidad, los gobiernos deberán encarar la restauración del equilibrio entre el estado y el mercado. Sucede que luego de décadas de vigencia del encuadre ideológico de Thatcher y Reagan que dio lugar a un formidable retroceso de la presencia del estado en la economía, a partir de la Gran Recesión del 2008 las cosas se revirtieron y los mecanismos de mercado han ido perdiendo vigencia, tendencia que la pandemia ha profundizado. Si las cosas siguieran como están seríamos testigos de una “desnaturalización del capitalismo” de consecuencias impredecibles.