DESPUES DE TRUMP

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Martin Wolf-.Diez ex secretarios de Defensa sintieron la necesidad de advertirles a los militares que se mantuvieran al margen de la difícil entrega del Poder de Donald Trump. Así fue pero la trama sigue en cuestión.

Estados Unidos no tiene un sistema gubernamental mayoritario. Los estados pequeños tienen un desproporcionado poder de voto, y algunos tienen un historial racista de supresión de votos. Pero se supone que las elecciones deciden quién tiene el poder.

¿Cómo puede funcionar eso si la mayoría de los votantes de uno de los dos partidos principales creen que unas elecciones pérdidas son unas elecciones robadas? ¿Cómo se puede ganar el poder pacífica y legítimamente? ¿Qué más queda como factor decisivo sino la violencia?

Tal como lo ha afirmado Timothy Snyder, de la Universidad de Yale: Si la verdad es subjetiva, la fuerza debe decidir. Entonces no puede haber verdadera democracia, sólo pandillas de matones rivales o la pandilla dominante del jefe.

Los optimistas deberían estar de acuerdo en que éste ha sido un muy mal momento para la credibilidad mundial de la república estadounidense, para el deleite de los déspotas del mundo entero. Pero, los optimistas pueden afirmar que la república ha pasado por su prueba de fuego y ahora, una vez más, está a punto de renovar su promesa, en casa y en el extranjero, tal como lo hizo en la década de 1930, bajo Franklin Roosevelt, en un momento incluso más peligroso que el actual.

Por desgracia, yo no lo creo. El Partido Republicano está podrido por la sedición. Tan pronto como yo termine de escribir esto, sé que la gente empezará a quejarse de la violencia y de los socialistas en la izquierda. Pero no existe absolutamente ningún equivalente a Trump entre los principales demócratas.

El papel de la burbuja mediática derechista en la creación del mundo pos verdad del trumpismo es evidente. También lo es la larga marcha financiada por plutócratas a través de las instituciones. El poder judicial que esto ha creado produjo la ciudadanía armada, las contribuciones políticas invisibles y la creciente desigualdad que ahora ponen en peligro la estabilidad democrática.

Lo más preocupante es cómo la élite republicana ha convertido en un arma a la política de división racial, una parte tan terrible de la historia estadounidense, con el fin de atraer el apoyo de los votantes que necesita para implementar los recortes de impuestos y la desregulación.

Las personas de raza blanca sin títulos universitarios han estado experimentando prematuras «muertes por desesperación». Pero los liberales y las minorías étnicas son los verdaderos enemigos de la derecha.

Mientras esta política permanezca como está, el peligro revelado desde las elecciones no se evaporará. Los republicanos del Congreso buscarán asegurarse de que el nuevo presidente, Joe Biden, fracase. Los fanáticos y los arribistas se combinan seguirán combinándose. La propaganda lunática de la derecha seguirá fluyendo. ¿Qué tipo de persona se imagina uno que ese movimiento elegirá como su próximo candidato presidencial?

Trump mostró el camino. Muchos intentarán seguirlo. Hemos llegado a un momento decisivo en la historia. EEUU es la república democrática más poderosa e influyente del mundo. A pesar de todos sus errores y defectos, era el modelo global y la protectora de los valores democráticos. Con Trump, esto desapareció.

Pero Trump fracasó, aunque después de su intento de golpe, nadie puede negar que su amenaza fue real. Pero esto no es suficiente. Si la política estadounidense se desarrolla como parece probable, habrá más «Trumps». Uno de ellos, más competente y despiadado, puede que tenga éxito. Si se ha de prevenir eso, la política estadounidense ahora debe cambiar hacia el respeto por la verdad y hacia una versión inclusiva del patriotismo.

Roma fue posiblemente la última superpotencia republicana. Pero los ricos y poderosos la destruyeron, dando lugar a una dictadura militar 1800 años antes de que naciera Estados Unidos. La república estadounidense ha sobrevivido la ‘prueba de Trump’. Pero aún necesita que la salven de la muerte.