COMO EL URUGUAY NO HAY.

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Uruguay enfrentó la proliferación del coronavirus. Si, así como en el refrán tan popular en esas tierras amables y cercanas que el gran río divide “Como el Uruguay no hay”. Hay diferencias claro está. Aman la libertad, son fieles a sus partidos y respetuosos de las reglas de juego. ¿Una mente insular? Puede ser. Encajada entre dos monstruos complejos – Argentina y Brasil- hacen su vida, acompañado entre mate, futbol y tango. Su país es moderado en su riqueza, lo cual los hizo austeros. Ya se habituaron a las extravagancias argentinas, que en ese paisito despliegan sus caprichos y derraman sus riquezas. Claro, no todos. Hay quienes estiman que el Uruguay es una especie de Suiza de los poderosos. Es cierto. Pero también de millones de turistas argentinos que aman a su gente, a su mar y a sus buenas comidas.

Mientras en  la mayor parte de esta región la cantidad de infectados por el COVID-19 crece y por lo tanto aplica feroces cuarentenas y advertencias tremendas, en el paisito la actividad comercial no fue interrumpida del todo. Aun así disminuye el número de contagiados que se detectan diariamente.

Con cuatro casos positivos de coronavirus, Uruguay decretó la «Emergencia sanitaria» aplica cinco pasos para hacer frete a la pandemia: suspensión de clases, eventos masivos y actividades no esenciales, cierre de las fronteras internacionales y la aplicación de la «Operación todos en casa», para repatriar ciudadanos uruguayos varados en el exterior.

El Estado pidió créditos por US  1.400 millones de dólares a bancos regionales para financiar las medidas tomadas para la lucha contra el Covid-19. El Fondo Coronavirus, gracias al aporte del 20 por ciento de los salarios de ministros, legisladores y otros funcionarios públicos. ¿Qué tal?

Un grupo de productores agropecuarios dio otra mano: unos 100 millones de dólares, empresas de alimentos donaron productos para los sectores necesitados.

Para evitar los contagios, en lugar de confinamiento obligatorio para la población, el Gobierno recomendó limitar las salidas de los hogares. «Si se toman los recaudos, si se aplica el distanciamiento social y se usa tapaboca, salir no está desaconsejado», justificó el presidente Luis Lacalle Pou. El hombre es hijo de otro Presidente y por las venas de ambos corre sangre blanca política. Blanca porque así se nombra el partido al que pertenecen. Y por madre viene del tiempo y el mando de los virreyes.

Por otro lado, la vicepresidente Beatriz Argimón consideró que el mandatario «nunca tomaría una medida contra el coronavirus que no tenga en cuenta la libertad del individuo».

Así, paso a paso, a mediados de mayo reabrieron sus puertas distintos organismos públicos y locales comerciales, se reiniciaron las clases en escuelas rurales de todo el país, la gente se volcó a los espacios públicos y fueron retomadas decenas de obras en construcción.

Otra las medidas fue la realización de test masivos. Desde que comenzó la epidemia se realizaron 34.384 test, con 887 positivos, aunque esa cifra incluye a personas que dieron positivo más de un test.

Hasta el 19 de mayo, la Organización Mundial de la Salud contabiliza 737 casos positivos y veinte muertos por coronavirus en Uruguay. De 569 personas contrajeron la peste y se recuperaron.

La epidemia se concentra en Montevideo (con 104 activos de un total de 148), y hay contagiados en otros siete de los 19 departamentos en los que se divide el país.

Luis Lacalle Pou, tiene previsto en los próximos días anunciar un plan de reanudación de las clases de enseñanza primaria. Las escuelas rurales ya dictan sus actividades con normalidad.

La práctica al aire libre de ocho deportes (atletismo, ciclismo, gimnasia, tenis, pelota, tiro al arco, vela y canotaje) ya está habilitada con estrictos protocolos sanitario. Otros se sumarán. La construcción por ejemplo.

Los uruguayos son tranquilos, salvo cuando las papas queman. Rápido cierre de fronteras. Y aprovechamiento de sus pequeñas ciudades. El principal es Montevideo, con 1.400.000 habitantes, una cifra significativamente más reducida que las grandes urbes de la región.

El Frente Amplio (FA), coalición de partidos de centro-izquierda que gobernó Uruguay entre 2005 y 2020, le propuso al gobierno llevar adelante un amplio paquete de medidas para lograr un “gran acuerdo nacional” que permita hacer frente a la crisis económica que dejará la pandemia. Apuesta por la obra pública “como uno de los vectores de la necesaria reactivación económica. El proyecto, que analiza el Presidente, se titula “Propuestas para un plan estratégico nacional en respuesta al impacto de la pandemia”. Lo hizo un equipo que coordina el ex presidente Tabaré Vázquez (2005-2010 y 2015-2020).

En fin, como el Uruguay no hay, aunque el Presidente no pertenezca al Grupo de Puebla, no se titula “progresistas”  y no los termine de querer el Gobierno argentino. No  es la primera vez que les sucede, entre mate y mate.

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