CARTA DEL EDITOR.

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Las mediciones y la infernalia tecnológica seudo científica escarban afanosamente el ánimo argentino al filo de las próximas legislativas.

Diversas encuestas – Opina Argentina, Fixer, Managment Fit,   D´Alessio Irol, Berensztein- se consagran a esta cuestión. Se suma un aluvión de opinadores. Y desde ya analistas políticos de toda laya aportan sus conclusiones.

De la maraña de datos pueden sacarse algunas conclusiones: la distancia entre las personas de a pie y el Gobierno, en particular la caída de valor del Presidente y su Vice, luce irreversible; la desconexión generalizada del electorado con la clase política y su falta de expectativas sobre el futuro de la propia vida.

 

Pero hay otro asunto imposible de cuantificar: las expectativas que late en los argentinos sobre sus capacidades y la formidable potencia ínsita del país.

Ese latido recóndito está presente, a pesar de las amenazantes desventuras que ensombrecen.