CALMA RADICALES!

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Por: Carlos Fara. La semana pasada dimos por muy probable un acuerdo de Argentina con el FMI, dadas las voluntades y necesidades estratégicas de las partes. A las pocas horas de escribir mi nota, se anunció el envío de una misión técnica a Washington. En uno de los 6 factores dijimos que “Biden no quiere un problema más [en la región]”.

Al respecto, son muy interesantes las declaraciones de este martes 7 de parte de Juan González, subsecretario para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de los EE.UU. El funcionario pidió un acuerdo sólido y dijo que “el FMI ha aprendido que no siempre se puede usar un modelo para prescribir la política macro en un entorno político. Hay que reconocer el contexto interno… al final del día los argentinos tienen que idear un plan”. Y remató: “Biden habla de políticas políticamente sustentables. Necesitamos estabilidad en la región. Brasil y Argentina son muy importantes para nosotros”.

En buen criollo eso significa: 1) muchachos, háganlo como Uds. quieran, pero hagan algo para normalizarse, y 2) no queremos más problemas (con China y Rusia tenemos suficientes). De modo que se abre una oportunidad estratégica para el país si Alberto se maneja con la moderación que no logró tener la mayor parte del tiempo en estos dos años.

Mientras eso sucedía en Washington, acá en Ciudad Gótica se aplicaba mejor que nunca la expresión “Calma radicales!” dada la ruptura del bloque de diputados nacionales que seguirá conduciendo Mario Negri. Es interesante detenerse y mirar por qué está pasando esto y hacia dónde puede evolucionar (sin que esta palabra signifique que la tendencia se corra hacia Lousteau, pequeña chanza).

  1. La línea Evolución confluyó en Juntos por el Cambio hacia 2019 más que nada por necesidad de la opinión pública dada la amenaza que representaba la constitución del Frente de Todos. Pero siempre fue un proyecto autónomo con anclaje porteño, sin representación federal.
  2. Frente a esta ruptura, algunos adversarios internos del radicalismo piensan que nunca quisieron sumarse realmente, dado su carácter de proyecto autónomo.
  3. No tienen diferencias de fondo sobre los temas centrales de la Argentina con el resto del radicalismo, lo cual hace presuponer que la ruptura tiene sobre todo que ver con un proyecto político propio, sobre todo de Lousteau.
  4. En esta ruptura algunos ven el interés creado de Rodríguez Larreta en dividir al radicalismo, además de contar a ese sector socio dentro del esquema de poder de CABA.
  5. Con esta movida, Lousteau se granjeó cierta animadversión de muchas figuras de su generación en la UCR que no se la van a dejar pasar, a la corta o a la larga.
  6. En la proyección hacia futuro Lousteau ya no está solo, porque ahora entró al campo de juego la figura de Facundo Manes, quien hoy tiene mejor imagen y más intención de voto para presidente que el economista (9 % vs. 4.5 % respectivamente). Impensadamente, la ruptura de Evolución ha elevado el precio de las acciones del neurólogo dentro de la mayoría del radicalismo.
  7. El sector que apoya al economista ha perdido la presidencia del bloque radical en Diputados, la presidencia de la juventud radical, va camino a perder la vicepresidencia del Senado y va sufrir otra derrota en la pugna por la conducción del Comité Nacional (“un 4 a 0”, dicen sus adversarios).
  8. Hay probabilidad de reunificación? No hay que descartarlo del todo, pero es complejo. En todo caso, Evolución ya no podría aspirar a la presidencia del bloque, en todo caso podría negociar algún lugar expectante en dicho ámbito.
  9. Problema para los adversarios de Lousteau: no tienen fuerza en la CABA, distrito histórico radical.
  10. Más allá de esto, queda pendiente un debate interno en el sector que conduce Negri respecto a su estilo hegemónico que tampoco le cae bien a todos los integrantes de su bloque, que desaprueban la ruptura de Lousteau, pero que hace algunas críticas parecidas respecto a la necesidad de una renovación (en el fondo, Negri “no le ganó a nadie” en las urnas).

¿Acaso los radicales están sufriendo una crisis de crecimiento? ¿El hecho de haber incorporado a dos presidenciables como Lousteau y Manes por fuera del cursus honorum del partido, no trae ahora consecuencias difíciles de administrar? Puede ser. Cuando se producen estas rupturas culturales internas y necesarias, no todas las derivaciones son positivas. Siempre hay efectos no queridos.