BOLSILLO JUDICIAL.

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En las caras de aquellos que circulan por los pasillos de Comodoro Py alcanza a advertirse el desasosiego y la desorientación. Los últimos días han quitado la paz a las almas reposadas que habitualmente habitan los despachos. La incertidumbre de cuál será el destino de aquellos que algún día pensaban abandonar la augusta misión de administrar Justicia,  comienza a trasladarse fuera de los despachos y una cierta pesadez comienza a sentirse en el aire.

Alguien supo decir que la víscera más sensible del ser humano era su billetera y todo parece confirmarlo, aunque la elegancia propia de algunos personajes, intente desviar hacia otros ámbitos la atención. La interpretación más llana, permitió descubrir que la amenaza de alterar   el régimen de retiro de los Jueces, habría de generar un importante éxodo entre aquellos que se encontraban en condiciones de abrazar el sistema que se alteraba.

Y en principio así ocurrió pues, más allá de las especulaciones que se efectuaron respecto del número de renuncias que habrían de presentarse, lo cierto es que trascendió  el nombre de un cierto número de integrantes del Ministerio Público Fiscal que declinaban sus cargos, sin embargo, luego de producirse el debate ente los Legisladores, calladamente, las mismas fueron retiradas.

Todo lo vinculado a ello es mera especulación, aunque dada la característica del Poder Judicial no debe descartarse que ello encierre el posicionamiento de algún sector frente a su posible reforma. En verdad, el discurso presidencial de apertura de las Sesiones del Congreso, no dejo conocer en qué consistirá la mentada reforma.

Solo puede intuirse que el Ejecutivo buscará limitar el Poder que hoy posee la justicia federal,  a la que se le integrarían otros Magistrados,  lo que dispersaría  su capacidad y menguaría su poder de fuego.

La receta es simple –tan simple como podría ser la serie de Fibonacci,    si tenemos en consideración que en los últimos treinta años   los Juzgados federales penales de la Capital, fueron 4, 6 y 12, sucesivamente-, sin embargo podríamos decir que no fueron eficaces si lo que pretendieron era disminuir su influencia, cosa que podría repetirse, si nuevamente, se les incrementara multiplicando los interlocutores,  en vez de concentrarlos en un puñado de correctos Funcionarios.

La decisión parecería estar tomada, serán cerca de una treintena los Jueces Federales, lo que no alcanza a conocerse es si con ello habrá de mejorar el servicio de Justicia o si, por el contrario,  la multiplicación de Magistrados debilitará el sistema hasta tornarlo inoperante.

Solo el tiempo dirá cuál es el éxito de la reforma que se anuncia,  es posible que la misma sea resistida y que sus logros se vean empañados por las luchas que abran de suscitarse a su alrededor, casi seguramente es necesaria una reforma, pero también es seguro que si la misma no es articulada convenientemente con sus actores, la misma este destinada a ser un nuevo punto de fricción entre los Poderes del Estado.

Mientras tanto, la sociedad vive distraída por las noticias policiales que se han convertido en esenciales, los “rugbiers” como una nueva especie sociológica, los femicidios que se reiteran y los hechos que captan las cámaras de las ciudades, a lo que se suman las especulaciones sobre las posibles pandemias y cualquier otro tema que el periodismo elija tratar, enjambre de vanidades que no deja ver la transformación que avanza sobre la sociedad y a la que esta se abandona sin analizar las consecuencias que podrá acarrearle. Mientras esa subterránea modificación avanza,  nadie intenta verificar la conveniencia de  las mismas hasta el día en que, sorprendidos, hayamos descubierto que se ha perdido la República.