AMOR, PINTURA Y CARPINCHOS.

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Eduardo Costantini siguió por teléfono y online, en simultáneo, la subasta internacional de Sotheby’s transmitida en vivo por streaming desde sus sedes en Londres, Hong Kong y Nueva York. El fundador del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) invirtió en cuestión de minutos más de 16 millones de dólares. Es economista, play boy septuagenario, deportista intrépido, opinador político y protagonista conspicuo de las revistas del corazón. Nada detiene sus afanes: ni las tensiones, ni la pandemia, ni sus publicitados raptos de  amor, ni siquiera la invasión de carpinchos en su territorio de Nordelta, bichos que él considera “seres indefensos y divinos que necesitan el cuidado de todos nosotros”

De las cuatro pinturas que compró esa noche, dos marcaron récords para sus creadores: pagó 9,6 millones por Omi Obini (1943), del cubano Wifredo Lam, y 6,18 por Armonía (Autorretrato sugerente, 1956), de Remedios Varo, española exiliada en México. Dos de las 21 obras que adquirió entre 2020 y 2021, por un total de 25 millones de dólares.

“Esa subasta fue histórica porque no fue presencial. Yo antes compraba a distancia por teléfono, pero fue la primera vez que  intervenía en un remate virtual. Se ha incrementado el hábito de comprar online, y eso tuvo un peso muy grande en el mercado de arte”, comentó a los medios Costantini.  “Compro obras todos los años, no importa lo que pase –agrega-. En todas las épocas, el buen arte mantiene su valor. Pero en épocas de crisis aparecen obras impensadas como el Lam, que fue una sorpresa. No recuerdo que hubiera uno de esa calidad en remates en los últimos 25 años”.

No es su primer compra notable. Ya ha adquirido el Autorretrato con chango y loro (1942), de Frida Kahlo. Luego por 15.7 millones compró el  Baile en Tehuantepec (1928), de Diego Rivera.

Durante el último año y medio, Costantini adquirió varias piezas creadas en Brasil, el país más representado después de la Argentina

Para la muestra aniversario del 2 de septiembre, una antológica dedicada al artista uruguayo Rafael Barradas, Costantini cederá  otra de las obras adquiridas en los últimos meses: Café (1918), que llegará a la Argentina días después de inaugurada la muestra.

Además de las de Varo y Lam, Costantini compró también esa noche de junio Paisaje cubano (1943) de Mario Carreño, por 300.000 dólares, y Autorretrato (1951), de la poeta y pintora surrealista Alice Rahon, por 81.250.

Contra viento y marea sigue con sus múltiples actividades,  sus

compras excelsas, sus intercambios con otros museos internacionales. Mantener vivito y coleando al Malba le implica un  déficit anual cercano a los dos millones de dólares.  Hay amores que  no tienen precio.

Y otros que si lo tienen.  Los carpinchos “divinos” son  incómodos para sus clientes de su Nordelta. Ya encontrará la forma de desalojar a  esos prolíficos bichejos de los humedales de su querido territorio donde exhibió sus artes de eficaz inmobiliario.