ALBERTO HAMLET FERNANDEZ.  

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Por: Carlos Fara. A mediados de diciembre, hace casi 4 meses, publicamos en este espacio la columna “Pasan las PASO?”. Ahí comentábamos la curiosa situación de coincidencia política entre la visión de La Cámpora y la de la mayoría de Juntos por el Cambio respecto a  implementar el sistema de primarias, aunque estaba abierta la puerta para un eventual corrimiento del cronograma. ¿Qué se está discutiendo hoy en la política argentina? El mismo tema…

Ayer la principal coalición opositora mantuvo la puerta abierta al debate del cronograma, pero se negó a la suspensión. Por qué?

 

  1. Empecemos por la más elemental: si no aceptaban la modificación hace 4 meses, menos se la van a aceptar ahora que el gobierno sigue en la dinámica de leve pero persistente desgaste.
  2. Si es el oficialismo el que quiere mover ciertas fichas, está obligado a ir a una negociación. Y eso siempre cuesta algo.
  3. Si el más interesado es el gobierno ¿para qué se va a apurar a consensuar? La presión del tiempo eleva el precio, puede producir quiebres y sube la probabilidad de cometer errores.
  4. La oposición sabe –como ya es casi público- que en el FdT no hay una posición unificada (como lo recordamos al principio de esta nota). Entonces prefieren asistir al debate interno que a exponer el propio en público (como sucedió estos últimos días por falta de profesionalismo político).

 

En síntesis: va a costar mucho encontrar un consenso, y si se lo logra será para la hipótesis de modificación menos complicada (la postergación). Sería muy raro que el oficialismo acepte el cambio del sistema de votación virando hacia la boleta única y pasando la “sábana” a mejor vida.

El agravamiento de los contagios no es una mala excusa para modificar algo del sistema electoral, al menos coyunturalmente. Salvo por el hecho de que ya varios países votaron en pleno COVID-19, la gente asistió masivamente y no se produjeron rebrotes inusitados. De modo que la excusa es un poco débil.

La excusa del gasto suena simpática –¿a qué sociedad le gusta gastar dinero en elecciones que cree inconducentes en el medio de una mega crisis?- pero se podría decir que a la Argentina de los últimos 10 años nunca le sobro dinero para “gastarlo en democracia”.

El gobierno, con dificultades para manejar la pandemia y la tensión política interna, apuesta fuerte a 1) la recuperación económica, y 2) las vacunas. La primera no le está saliendo mal (más allá de que sea por mérito propio o del contexto), pero si la segunda no camina y se estresa el sistema sanitario se verá obligado a restringir actividades, lo cual irá en contra de la reactivación. Y ahí empieza el dilema oficialista: cuál de los costos es peor?

Nuevas restricciones que pueden evitar el colapso sanitario, pero fastidiará lo económico, y de la mano de eso las probabilidades de triunfo electoral? O confiar que el número de contagios, muertos y terapias saturadas no generen tanto mal humor? Solo falta la calavera en la mano del presidente en el castillo de Kronborg.

Yo le pregunto al lector/a qué haría en su lugar. Solo voy a dar una pista: la economía es mucho más importante que la pandemia para la gran mayoría de la sociedad. El gobierno luce mal en el rubro “manejo de la pandemia”. Pero tampoco está bien en “manejo de la economía”. La solución mágica sería que llovieran vacunas y así no cerrar las actividades productivas! Pero claro, parece que más vacunas tampoco evitan malas noticias sanitarias como vemos en países vecinos.

Y Cristina? Ah, cierto, me había de olvidado de su incidencia en las reflexiones presidenciales. Bueno, todo no se puede en la vida. Es lo que hay.