17 DE AGOSTO

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El 17 de agosto -faltan pocos días- se cumple otro aniversario de la muerte del San Martín, libertador de Argentina, Perú y Chile. Su estatua se impone en la plaza que lleva su nombre, la misma que antaño fuera Plaza de Toros y dónde se entrenaron en las artes de la guerra, sus jóvenes soldados.

Hasta mediados del siglo el 17de agosto se celebraba a la par del 25 de mayo; la misma unción y alegría. Poco a poco pasó a feriado a secas y al fin a “comodín” o sea la triste función de extender la dicha de un fin de semana.

La sociedad ha resuelto mandar de vacaciones a sus héroes, a sus ejemplos y legado. Y gana en irritación y fastidio.

Anidan en las redes sociales. Convocan a repetir y multiplicar la protesta del banderazo el 17 de agosto:

 “… Lo hicimos el 19 de octubre de 2019. Y el 18 de abril de 2013. Y el 8 de noviembre de 2012″…“Y sirve. Sirve porque el peronismo le tiene terror a la gente en la calle. Sirve porque ellos no pueden movilizar sin prebendas ni colectivos. Sirve porque derriba el mito del gobierno popular. Sirve porque con un millón en las rutas, en las esquinas, en las plazas, no pueden sostener el verso de que sólo protesta la oposición y las señoras paquetas de Recoleta».

 “Seamos un millón en las calles. Seamos dos millones. Seamos tantos, pero tantos, que ya no haya mentira capaz de sostenerlos».

“Los buenos somos más. Hagamos que se note”.

Y sí, la tensión arrincona. Hay incertidumbre, violencia y pobreza; reuniones de alto vuelo de empresarios y políticos aquí y allá con fines no del todo sanctos, un-run parlamentario creciente sobre la suerte del Gobierno y del propio Presidente. Elementos  que los medios multiplican; la información es un macabro entretenimiento.

La sociedad se estremece por la delincuencia, opiniones de predictores, analistas, voceros de la Deuda, etc, etc,etc. Sin contar la recua de expertos científicos “oficiales” que suelen amedrentar al prójimo. Aun así la Gesta Pandemia languidece ante la opinión pública y crece la Gesta Inseguridad. Sergio Massa, muy activo, conoce el desarrollo y la implicancia de estos asuntos.

Entre tanto revuelo, San Martin, yace en el corazón de  Buenos Aires, en una cripta de la Catedral.

Fue un hombre austero, de pocas palabras.  Con un plan metódico liberó a tres países de América del Sur. Rehuyó las tentaciones del poder y sus abundantes miserias. Fue prudente y decidido. Dio un paso atrás en la turbamulta mezquina de la política local. Nunca reafirmó su poder. No era necesario.

Terminó sus días en su modesto refugio en Francia. Dejó por herencia la libertad de tres países. Hizo retroceder el autoritarismo sin bulla.. ¿Hace falta más para que encandile su ejemplo?