QUO VADIS ALBERTO?

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Carlos Fara. La política es un juego de efectividades y percepciones. Esto permite pensar que siempre se desarrollan 4 situaciones:

 

  1. Hay un logro efectivo, aunque no se lo perciba así,
  2. Se forma una percepción que legitima un supuesto logro, aunque la efectividad realmente no exista,
  3. Hay un logro efectivo acompañado por percepción acorde (muchas veces porque el logro es tan evidente, que facilita la formación de una opinión que lo legitima); esta situación es el sumun, y
  4. No hay logro efectivo y/o percepción que acompañe (el peor de los mundos).

 

La gran mayoría de las acciones en la política están en la cuarta categoría: son intrascendentes. Este dato es crucial para saber calibrar exactamente cuánto de lo que ocurre en ese mundo realmente debe ser tenido en cuenta, y cuánto no. Eso ayudará mucho a interpretar qué está sucediendo hoy con el gobierno de Alberto.

 

Con las últimas noticias en la mano un/a observador/a podría decir que el tanteador está algo así como “CFK 2 – Alberto 0”. No importa cuánto avance real haya tenido el cristinismo en estos últimos dos meses, lo cierto es que están ganando la batalla de la percepción, ubicándose en la categoría 2. Hoy 15 de julio, uno de los principales medios escritos de la Argentina se toma el trabajo de hacer un racconto de los puntos de avance del ala ligada a la vicepresidenta. Varias de ellas están en el plano de lo simbólico –lo cual era de esperar que así sucediese- y otras en el plano del poder real –que son las que realmente importan.

 

Las del plano simbólico no afectan la vida cotidiana de los ciudadanos, sino sus valores. Por eso no tienen sobre la opinión pública mayoritaria ni un efecto tan fuerte, ni tan prolongado. Es más muchas de esas cosas ni siquiera tienen registro masivo. En este plano se debe computar todo lo que sucede en el ámbito judicial: las causas de corrupción, la pensión a Boudou, las escuchas judiciales, las disputas por el espionaje, etc. Distinto es el caso del debate sobre las excarcelaciones, porque afectan sobre un tema primordial: la inseguridad. Otras que deben ponerse en la cuenta de lo simbólico son las referidas a las cuestiones de política exterior.

 

En este punto alguien podría decirme: “Oiga! Pero ganar una discusión simbólica forma parte del poder! ¿O acaso Ud. no se dedica a asesorar para ganar discusiones simbólicas?????”. Tiene razón. Peeeero…. Siempre hay un pero. Los jugadores más avezados en este deporte no caen en la trampa de dejarse llevar por lo simbólico y las declaraciones. Si por ello fuese, cada tuit de Trump debería desatar la Tercera Guerra Mundial, lo cual es evidente que no sucede. Mi digresión no cambia el punto: ganar en el plano de percepción es clave, pero no es lo único en política. Los más sagaces separan la paja del trigo. O el ruido de las nueces.

 

¿Cuáles son las cosas que sí afectan la correlación de fuerzas? Las que afectan algo de la capacidad de imposición de manera permanente, a propios y a terceros, existiendo una dedo en el gatillo que se dispara ante incumplimiento de una cláusula del contrato. Y este es el punto: ¿qué cosas hasta acá fueron iniciativas del cristinismo y está en suspenso o vía muerta? Impuesto a los ricos, Vicentín, proyecto Vallejos de avanzar sobre el paquete accionario de las empresas.

 

Dicho esto, Alberto está dejando –por decisión o por mala praxis- que se instale que Ella va ganado el partido. No le conviene para su propia cosecha, pero la pregunta es si realmente le importa que se haya instalado eso, lo cual nos lleva una y otra vez sobre quién es Alberto realmente. ¿Es un monje oriental que comprende y asume la metáfora de “ante la roca convertirse en agua”? ¿O es un simple perro de paja?

 

Para concluir les dejo este párrafo de Lao-Tse en su glorioso Tao Te Ching:

 

“El Cielo y la Tierra no tienen benevolencia, para ellos los seres sólo son perros de paja. El sabio no tiene benevolencia, para él las gentes del pueblo sólo son perros de paja”.