LA VALORACIÓN PRESIDENCIAL.

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Mariel Fornoni*. El cielo aparece plomizo. El liderazgo que había visto crecer Alberto Fernández, consolidando a los seguidores de Cristina Fernández, pero también cautivando a votantes de Lavagna, Macri y otros espacios a partir de su primer accionar en el comienzo de la pandemia, comienza a perder adeptos. Perdió casi 8 puntos en aprobación de gestión y la valoración positiva hacia la cuarentena retrocedió de 92% de aprobación a 62%. El optimismo político y económico preocupa también con su caída.

La pérdida de liderazgo del jefe del Ejecutivo es concomitante con la casi ausencia del resto de los poderes y con una oposición subvertida que aún no encuentra su lugar. Rodríguez Larreta emerge como referente desde el Ejecutivo de un distrito fuerte y hace malabares para coordinar con Kicillof la gestión del AMBA desde las claras diferencias políticas y de gestión.

Pero en este ambiente ya de por si tormentoso aparece, como diría Peter Pan, el polvo de duendes (” todo lo que se necesita es fe, confianza y polvo de duendes”). Y los duendes trajeron el primer anuncio de una expropiación, luego llamada intervención, sobre la empresa Vicentín que puso de manifiesto el avance del Estado sobre la propiedad privada y que generó revuelo y desagrado en muchos sectores. En nuestros estudios, un 58% de los encuestados manifestó que este procedimiento podría repetirse en otras empresas, aunque el Jefe de Gabinete, no dudó en aclarar que no serían todas.

La coalición de gobierno deberá usar sus encantos y sus diferencias para convencer a los diputados de otros interbloques si la intervención termina en el Congreso. Esto nos lleva a pensar irremediablemente hacia adelante porque las elecciones del año próximo definirán el quórum de ambas Cámaras durante los últimos dos años del período iniciado por Alberto Fernández en 2019. En nuestras proyecciones, si se obtuvieran resultados electorales similares a los del 2019, el Frente de Todos podría tener quórum propio también en Diputados.

Si bien en este contexto de cuarentena y recesión no parece haber espacio para hablar de las elecciones 2021, recordemos que en 2009 cuando faltaban aun siete meses y medio para la fecha de la elección, la actual vicepresidente Cristina Fernández decidió anticiparla de octubre al mes de junio. La situación hacia fines de 2008 tenía cierta similitud con el escenario que puede dejar la pandemia: crisis económica, crisis social en grandes centros urbanos, conflicto con el campo y pérdida de liderazgo. “Sería casi suicida embarcar a la sociedad en una discusión permanente. No reniego de la contienda electoral. Pero lo cierto es que los argentinos no podemos tener una serie de elecciones de acá a octubre, teniendo en cuenta la crisis”, decía CFK allá por marzo de 2008. No siempre la historia se repite, pero cuando los personajes son los mismos puede haber precedentes.

 

Mariel Fornoni* es socióloga, consultora en opinión pública. Directora de Management&Fit.