HOMBRES NECIOS…

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Ferdinand Amunchásteguy. Únicamente una mente febril o capaz de construir un mundo irreal, se animaría a vincular a sor Juana Ines de la Cruz y al Juez Canicoba Corral sin embargo, esta realidad nuestra ha sido capaz de enrasar los dichos de ambos, aunque un cierto matiz subsiste en sus alcances. Aquella frase, “yo la peor del mundo” filmicamente transformada en la peor de todas, fue apropiada por el Magistrado que se permitió advertir que él no será el peor de todos cuando se analicen las diferentes gestiones de sus pares.

Esta introducción,  que solo expone una anécdota que muestra la agudeza con la que el casi ex Juez puede definir las situaciones, nos lleva a analizar su actual situación vinculada al alejamiento de la Magistratura que se producirá cuando se encuentre festejando su 75 cumpleaños y sus más de 25 años como Juez Federal. Frente a algunos comentarios vinculados a si se le debe aceptar o no su renuncia, baste señalar que su futuro ya está definido desde el día que en el Consejo de la Magistratura se decidió prorrogar  el Inicio del proceso de su remoción, con la excusa  de incorporar nuevos reproches a los existentes hasta ese momento. Esa decisión, que se presentó a la sociedad como un evidente y prolijo propósito de profundizar una investigación, significó por el contrario el fin de esa actividad en dicho  ámbito.

Hoy, si algún reproche pudiese efectuarse respecto de su comportamiento,  sólo podría ventilarse en un proceso judicial, en el que la estrictez de la prueba seguramente, haría naufragar cualquier pretensión persecutoria, mientras que la instancia prevista para la actividad del Consejo de la Magistratura culmina cuando cesa la  actividad del Juez, toda vez que su único propósito es retirarle los fueros e impedir que continúe ejerciendo una Magistratura para la que no se le considera apto.

Mientras tanto, la discusión sobre si el Ejecutivo debe o no aceptar su renuncia, es absolutamente impropia pues, más allá de haber comunicado su alejamiento del cargo con la forma que le haya impuesto, lo cierto es que constitucionalmente, los jueces,  al cumplir los 75 años cesan en sus cargos, independientemente de cuál sea el afecto  o el rechazo que el Ejecutivo tenga a su respecto, excepción hecha cuando el propio Magistrado haya solicitado un nuevo acuerdo por cinco años más, lo que Canicoba no hizo.

Así las cosas, la ida del Juez operará sin que nadie deba realizar una actividad especial  para concretar esa circunstancia. De todos modos, el Juez no intenta alejarse sin que pase desapercibido el fin de su gestión, en estos pocos días decidió indagatorias y procesamientos de ex miembros del Gobierno anterior de modo tal, que aquellos que pudieron hostigarlo en otro tiempo, habrán de reencontrarse con su rostro antes que otro Magistrado ocupe, aunque sea transitoriamente, el sillón que quedará vacío por un tiempo largo -habrá que llamar a concurso y esperar sus resultados antes de pensar en el reemplazo definitivo-.

El movimiento al que nos referimos no es único, como tampoco lo es la actividad del Consejo, cuyo titular ha dedicado su tiempo en hacer declaraciones respecto de algunos traslados hechos en el pasado y que podrían ser revertidos en estos días. Obviamente es la Justicia Federal la que se encuentre en el ojo de la tormenta, ya que entre aquellos traslados que se intenta revisar se encuentran  dos jueces llegados para integrar la Cámara Federal de la Capital – Bertuzzi y Bruglia-y uno trasladado pero que integró ese tribunal – Farah-, que abandonó tras resolver la libertad de Cristobal Lopez.

Mientras tanto, ingresará al Congreso el proyecto de reforma judicial que procurará también diluir el poder que se le atribuye al fuero federal. Bien es cierto que posiblemente, dadas las vacantes que se han producido, no resulte necesario realizar un gran despliegue para lograr una conformación diferente del fuero -en la primera Instancia  ya hay suficientes vacantes y en la Cámara, sin dificultad, también se lograría una distinta conformación sin necesidad de realizar grandes operaciones o movimientos-.

Mientras tanto, se avanza en la ampliación de la Corte Suprema, y mientras  Zaffaroni pide que se amplíe a 15 miembros, otros, propician que  se considere la participación femenina en su composición. Esta última postura comprueba que los tiempos son circulares, y  bien podría decirse que la minoría  femenina en la Corte es consecuencia de los hombres necios que han acusado sin razón.