DE HALCONES Y PALOMAS

0
826

 

Por: Carlos Fara. La política universal tiene un clásico: palomas y halcones. Las primeras propenden a cierto nivel de moderación en el estilo y los mensajes, que eventualmente podría generar grados de acuerdo y colaboración. Los halcones son confrontativos por naturaleza, devotos del “cuanto peor, mejor”, y andan con panes de trotyl volando puentes (de entendimiento) por doquier.

 

Palomas y halcones pueden generarse por:

 

  1. visiones diferentes sobre el escenario político (lecturas y proyecciones sobre el devenir),
  2. estilos de personalidad (hay dirigentes que siempre juegan el mismo rol estén donde estén, pase lo que pase), y
  3. matices ideológicos distintos (los halcones siempre acusan a las palomas de ser adversarios encubiertos, más que moderados dentro de un mismo espacio político).

 

Los ejemplos históricos son infinitos. Desde la existencia de 2 CGTs (Azopardo y Brasil), dos radicalismos frente al régimen conservador en los ´30, la izquierda y la derecha peronista en los ´60 y ´70, etc. etc. Ahora las dos grandes coaliciones políticas tienen sus halcones y palomas correspondientes.

 

Como todo en política, nadie tiene la razón o está equivocado siempre. Depende el contexto, a veces tiene más rédito político una posición y a veces otra. Los radicalizados acusan a los moderados de hacer negocio político para ellos bajo el pretexto de “el contexto no da para otra cosa”. Los moderados dicen que los halcones hacen su negocio tirando de la cuerda para favorecer a los halcones del otro bando, en la lógica de “entre halcones se entienden”, porque lo más importante sería conducir el propio espacio y luego ver si desde ahí se obtiene el poder. A veces hay palomas que se convierten en halcones o viceversa porque comenzaron a hacer un cálculo político distinto, y cambiaron de parecer. O acontecieron hechos irreversibles (la derrota evidente de un sector).

Frente a la crisis de la pandemia, qué convenía ser en el plano opositor? Paloma, porque:

 

  • en una crisis que el gobierno de turno no eligió, complicarle la vida generaría el rechazo más absoluto de la sociedad;
  • los ciudadanos piden ver a los líderes que tiren todos juntos del mismo carro, enfocados en solucionar problemas, y no en sacar ventajas políticas; y
  • los de mayor responsabilidad ejecutiva –gobernadores e intendentes- están obligados a ser palomas porque sin acuerdo se les hace totalmente cuesta arriba.

 

Cuando es muy evidente que conviene ser paloma –como en los primeros 50 días de la cuarentena- los halcones no cambian de identidad, simplemente están a la espera que el viento cambie. Como está sucediendo hace 2 semanas aproximadamente.

 

A esto se le suma que hace más o menos 3 semanas que los halcones del Frente de Todos empezaron a hacer el trabajo de marcarle la cancha al presidente con tiros por elevación. Ahí los halcones de la oposición comprendieron que había llegado el momento de volver a volar. Se empezó a cumplir el temor de las palomas: para un halcón no hay nada mejor que otro halcón del otro bando (parafraseando a Perón). En eso estamos.

 

Toda esta descripción de la dinámica política no sería más que fuego de superficie si no hubiera registros de un cambio de ánimo en la opinión pública. Para eso confluyen tres factores:

 

  1. Alberto luce como un boxeador que le falta oxígeno (lo comentamos en la columna de la semana pasada), en parte por el fuego amigo;
  2. Para el 86 % de los municipios del país la pandemia sigue sin existir; y
  3. Debido a ese dato + mega parate económico, se cristalizó un hartazgo social con la cuarentena, lo cual le quita legitimidad a las medidas y a los que las promueven.

 

Todo esto confluye en lo que se podría llamar “el peor momento”: ni está controlada la pandemia, ni se está en condiciones de empezar a reactivar la economía a lo grande, ni el gobierno tiene tanta fuerza como hace dos meses para disciplinar a la sociedad. Y como si esto fuera poco los halcones de ambos lados se activaron.

 

Muchos se preguntan desde aquel 18 de mayo de 2019 –cuando Ella lo eligió a El- cuál es el verdadero Alberto. La respuesta está a punto de develarse.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here