CARCAJADAS DE DOLOR.

0
97

 

Ferdinand Amunchásteguy. La cuarentena ha silenciado las opiniones que sobre otros temas debieron haberse generado en este tiempo. Como cíclicamente ocurre en nuestro país, distintos episodios de muy relativa trascendencia, opacan el tratamiento de otros que deberían atraer la atención de la ciudadanía. Cierto es que la existencia de la pandemia ha dejado poco margen para la atención popular, sin perjuicio de que esos mínimos espacios,   han sido ocupados por noticias magnificadas que llenan el interés de aquel que, acuciado por otros problemas, no pretende entender algo distinto a lo que los medios le trasmiten y que no necesitan de una elaboración que su cansancio le impide hacer.

En un país, cuya economía se encuentre detenida desde hace más de 100 días -casi el mismo tiempo que siguió al regreso de Napoleón de la isla de Elba- que el tema de conversación y debate se vincule a conocer si un jubilado de 71 años actuó en legítima defensa o no al ultimar a quien había ingresado a su casa para sustraerle alguna de sus magras propiedades,  muestra que algo se ha descolocado en el escenario en el que transcurren los hechos que se refieren a su futuro.

Mientras Fukuyama augura que tras la pandemia quedaría en el mundo establecida una brecha más amplia entre ricos y pobres, en nuestras pampas se preparan medidas que, sin embargo, escapan al debate público. Reformas judiciales, cuestionamientos a los poderes federales, el funcionamiento del Poder Legislativo y medidas económicas, no merecen la atención del ciudadano, hostigado por un largo encierro y los problemas diarios vinculados a su propia subsistencia.

Cuando el pensamiento afiebrado,  copiado de un separatista catalán,  permite que un cuyano enuncie la posibilidad de separarse del resto de la Republica sin que caiga sobre él, el fuego sagrado de los defensores de la Constitución; cuando se atraviesa la crisis vinculada al mal uso de los servicios de inteligencia, la estructura del fuero Federal y la de la Corte Suprema, sin que nadie alce su voz para sostener las instituciones y  dedica  su tiempo a conocer los detalles de intrascendentes hechos policiales, sin duda, nos enfrentamos al proceso de disolución de una Nación.

El grotesco se ha adueñado de nuestra realidad, y los errores del pasado vuelven a enfrentarnos con carcajadas de dolor. En su momento dijimos del errado proceder del Gobierno, al no designar al Procurador General, situación que llegados estos días puso de candidato para tal cargo al Juez Rafecas, al que el Macrismo intentó remover  mientras intentaba designar a la Dra Waimberg de Roca en lugar de la desplazada Gils Carbó . La oportunidad perdida -dada la trascendencia del cargo a cubrir- aparece ahora irónicamente recordada, pues en la comisión de notables convocados para decidir modificaciones en el ámbito de la Corte Suprema, el Presidente ha decidido incluirla, enviando un doble mensaje. El primero, que aunque el Senado no la consideró apta para darle su Acuerdo, la dejaría ahora opinar sobre el cuerpo en el que le impidió intervenir desde la Procuración, situación que permite sospechar la incidencia que dicha comisión de notables ha de tener sobre el tema que la convoca

El segundo, abrir una brecha entre los miembros del Ministerio Público que no aprobaban la designación de Weimberg como su jefa y que ahora la ven integrando una comisión que le impedirá a Macri oponerse muy enérgicamente a los consejos que pretenda realizar sobre la Corte Suprema.

La reforma judicial también puede alterar el escenario, por lo pronto, de triunfar la que se ha dejado trascender, en vez de 12 problemas, deberán enfrentarse a más de 40 ya que ese será el número aproximado de los nuevos integrantes del fuero federal, ello sin contar el modo en que habrá de ser conformado.

Finalmente, la ida a toda orquesta del Juez Canicoba Corral, reproduce -con algunos matices a su favor- el mismo empecinamiento que Claudio Bonadio pudo exponer al sustanciar alguna de sus causas emblemáticas, lo que le anuncia a los ex funcionarios recientemente alejados de sus despachos, un futuro parecido al que los recién llegados han titulado como lawfare.

Mientras tanto los ciudadanos,  que debieran preocuparse de estos cambios clave en su forma de vida, solo se ven ocupados de saber que ocurre con los moto chorros, como debe entenderse la legítima defensa, y cuál será el destino de la disputa entre el Ministro Berni y la Ministro Frederic.