A SOLAS CON LÉGER.

0
78

 

Un enigma: El gran Fernand Léger, un artista central del siglo pasado no goza de la fama y renombre que su obra merece. Por razones ignoradas  pero tal vez fáciles de deducir, ni Francia – su país de origen, ni la crítica ni el mercado internacional, se hicieron cargo de su grandeza. ¿Muchos ní? Por supuesto. Suele ocurrir cuando el artista se aleja de la moda. No fue post impresionista y tampoco se sumó a la abstracción ni al cubismo, condición sine qua non para prevalecer en la elite snob.

En Estados Unidos interesa al fin su realismo, tanto en New York como en Chicago. Allí se queda. Su prestigio y su valor siguen a la baja y estables. A precios razonables, menor al sus contemporáneos, siempre se encontrará a la venta uno de sus óleos, temperas y cerámicas. En el Museo Nacional de Bellas Artes, aquí en Buenos Aires, no se pierda una belleza: su obra “María La Acróbata”!.

A minutos de Niza está la pequeña ciudad de Biot. Allí pueden apreciarse centenares de sus obras. Y si su paladar (y su billetera lo permite), muy cerca también, cerca de Montecarlo, almuerce en Mirazur, el excelente restaurante hecho pasito a paso por Mauro Colagreco, un argentino ganador de tres estrellas Michelin. Al gran arte de la pintura, póngale epílogo con el arte gozoso y fugaz de la gastronomía.